Nuevo descubrimiento vincula la colonización microbiana con un antiguo cráter de meteorito
En un avance científico con implicaciones cósmicas, los investigadores han fechado con precisión, por primera vez, el surgimiento de vida microbiana dentro de un cráter de impacto de meteorito, revelando que la vida no solo sobrevive a la catástrofe, sino que prospera después de ella.
Un equipo de la Universidad Linnaeus de Suecia ha descubierto pruebas contundentes de que la vida microbiana colonizó la estructura de impacto de Lappajärvi, de 78 millones de años de antigüedad, en el oeste de Finlandia, tras el impacto del meteorito, estableciéndose en el sistema hidrotermal resultante de la colisión.
"Esta es la primera vez que podemos vincular directamente la actividad microbiana con el impacto de un meteorito mediante métodos geocronológicos. Esto demuestra que dichos cráteres pueden servir como hábitat para la vida, mucho después del impacto", afirma Henrik Drake, profesor de la Universidad de Linnaeus (Suecia) y autor principal del estudio.
Mediante análisis de vanguardia de biofirmas isotópicas y datación radioisotópica, el equipo rastreó la reducción microbiana de sulfato —un proceso que requiere vida— hasta formaciones minerales en fracturas y cavidades. Estas firmas emergieron a temperaturas cercanas a los 47 °C, ideales para los ecosistemas microbianos.
Imagen: Ilustración de nuevos hallazgos de investigación en el cráter Lappajärvi, Finlandia, donde se han descubierto rastros de vida antigua en las fracturas del cráter. La sección ampliada resalta las zonas de fractura marcadas en azul donde se han identificado rastros microbianos. Crédito: Henrik Drake y Gordon Osinski
"Lo más emocionante es que no solo vemos señales de vida, sino que también podemos determinar con exactitud cuándo ocurrió. Esto nos proporciona una cronología de cómo encuentra su camino la vida después de un evento catastrófico", afirma Jacob Gustafsson, estudiante de doctorado en la Universidad de Linnaeus y primer autor del estudio.
Formaciones minerales posteriores, más de 10 millones de años después del impacto, muestran evidencia tanto de consumo como de producción de metano, lo que proporciona una prueba más de la actividad microbiana de larga duración.
Imagen derecha: Cristales minerales pulidos del cráter de Lappajärvi, Finlandia. Crédito: Henrik Drake
"Esta investigación es increíblemente emocionante, ya que conecta los puntos por primera vez. Anteriormente, habíamos encontrado evidencia de que microbios colonizaron cráteres de impacto, pero siempre había habido dudas sobre cuándo ocurrió esto y si se debió al impacto o a algún otro proceso millones de años después. Hasta ahora", afirmó el coautor, el Dr. Gordon Osinski, de la Universidad Western, Canadá.
Este descubrimiento refuerza la teoría de que los impactos de meteoritos pueden crear entornos habitables de larga duración, no sólo en la Tierra, sino potencialmente en Marte, Europa y otros cuerpos planetarios donde existen similares estructuras de impacto.
El estudio abre una nueva frontera en la astrobiología, ofreciendo una visión poco común de cómo se recupera la vida después de una devastación a escala planetaria y cómo los cráteres pueden servir como cunas para los ecosistemas microbianos en todo el cosmos.
El trabajo se ha publicado en Nature Communications: Deep microbial colonization during impact-generated hydrothermal circulation at the Lappajärvi impact structure, Finland












