La prueba del agotador trabajo de los trabajadores se encuentra en sus esqueletos, enterrados en el Ártico
La caza de ballenas tuvo un brutal impacto en los trabajadores durante los siglos XVII y XVIII, transformando sus cuerpos de forma tan drástica que los efectos aún pueden apreciarse hoy en día en sus esqueletos.
En un nuevo estudio los arqueólogos describen las consecuencias físicas de la caza y el procesamiento de los mamíferos marinos gigantes en el Alto Ártico, un trabajo agotador que provocó enfermedades articulares degenerativas, traumatismos y otros problemas de salud.















