Según los fósiles incrustados en la piedra, procedía de Bélgica o Irlanda
En 1901, se redescubrió en la Iglesia Memorial de Virginia una lápida rota del primer asentamiento inglés permanente en América del Norte, en Jamestown. Hoy, casi un siglo después, los investigadores han descifrado el misterio de su origen y han rastreado el viaje de la piedra a través de los océanos y el tiempo.
Mediante una combinación de investigación paleontológica y registros históricos, este artefacto colonial ha revelado fascinantes pistas sobre las redes comerciales del siglo XVII y la amplia influencia de Europa en los primeros asentamientos americanos.















