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Cascos encontrados frente a la costa de Benicarló cambian su origen romano por un origen medieval mucho más extraño

ilustración de batallas
Imagen: a) Ilustración de la Biblia de Holkham (c. 1330–1340) (con licencia de British Library Images; del archivo de la Biblioteca Británica: MS 47682; fol. 40r); b) Figura con casco de Cristo ante Pilato, de Hans Multscher (1437), originalmente parte del ala superior derecha del Retablo de Wurzach, actualmente en la Gemäldegalerie, Staatliche Museen zu Berlin (fuente: Wikimedia Commons (Web Gallery of Art); dominio público (PD-Art)). Crédito: Antiquity (2026). DOI: 10.15184/aqy.2026.10341

Fueron encontrados por pescadores locales al enganchar sus redes en ellos

Durante más de tres décadas, se la consideró una reliquia de la época romana. Sin embargo, nuevas investigaciones han demostrado que es una fuente clave de información para comprender las redes comerciales y militares del Mediterráneo a finales de la Edad Media.

Una investigación liderada por la Universidad de Alicante (UA) ha permitido reevaluar uno de los conjuntos de armamento más notables jamás descubiertos en aguas españolas: los 43 cascos desenterrados en 1990 en el yacimiento arqueológico subacuático de Piedras de la Barbada, frente a la costa de Benicarló.

El estudio fue dirigido por Manuel Frallicciardi, estudiante de doctorado bajo la supervisión conjunta de la Universidad de Alicante y la Universidad de Salerno. Los resultados científicos sitúan la fabricación del armamento entre finales del siglo XIV y principios del XV, desmantelando por completo la atribución romana que se había mantenido sobre el hallazgo desde su recuperación.

Los cascos fueron descubiertos por casualidad cuando unos pescadores locales engancharon accidentalmente en sus redes dos grandes bloques metálicos, compactados por la corrosión marina. En su interior yacían un valioso hallazgo de cascos de hierro. Si bien esta concentración de 43 piezas representa lo que queda de un cargamento potencialmente mucho mayor, su cantidad la convierte en el mayor tesoro de cascos medievales descubierto hasta la fecha en el Mediterráneo occidental.

 casco medieval hallado en Benicarló

Imagen: Casco medieval de hierro oxidado, fragmentado, con restos de pintura y patina hallado en Benicarló. Crédito: Universidad de Alicante

Según Raimon Graells, profesor de la UA, codirector del proyecto doctoral de Frallicciardi y coautor del artículo, la magnitud del hallazgo va más allá de la mera curiosidad arqueológica. "Estamos ante pruebas directas del comercio de armas a gran escala. Este descubrimiento revela una red de intercambio y comunicación que era mucho más compleja de lo que se pensaba anteriormente", señaló Graells.

La investigación apunta a un flujo de armamento entre la costa de la Comunidad Valenciana y los principales centros comerciales del norte de Italia, como Génova, que fue una de las potencias mercantiles dominantes de la época. La presencia de un cargamento tan importante sugiere que el transporte de equipo militar estaba integrado en circuitos comerciales perfectamente estructurados que conectaban diferentes territorios del Mediterráneo.

Un innovador enfoque desarrollado en la Universidad de Alicante

Uno de los aspectos más innovadores del proyecto fue la aplicación de una metodología analítica desarrollada en la Universidad de Alicante. Si bien este sistema se utiliza habitualmente en otros contextos arqueológicos, nunca se había empleado para examinar armamento medieval de estas características. Gracias a este método, combinado con la datación por radiocarbono de restos textiles conservados en el interior de varios cascos, el equipo estableció una cronología de gran precisión.

Frallicciardi recordó que la identificación inicial planteó numerosos desafíos. "Al principio, fue difícil ubicarles en una época específica porque presentaban rasgos que recordaban tanto a modelos romanos tardíos como a posibles piezas medievales inspiradas en las tradiciones clásicas", explicó. La sorpresa llegó cuando el análisis científico confirmó que la tipología no coincidía con ninguna categoría catalogada hasta la fecha.

cascos medievales hallados en Benicarló

Imagen: Detalles de los cascos superpuestos desde diferentes perspectivas: a) vista lateral de los grupos IV y II; b) vista superior del grupo II, con detalle de la calota fracturada de B.II.3 y B.II.2; c) detalle de las crestas en sección de los cascos B.I.2 y B.I.3; d) vista lateral de los grupos B.I y B.III en relación con los grupos B.II y B.IV, mejor conservados (figura de los autores). Crédito: Antiquity (2026). DOI: 10.15184/aqy.2026.10341

"Cuando comencé la investigación, fue increíble ver que prácticamente no existían paralelismos conocidos", comentó el estudiante de doctorado.

Su búsqueda de referencias lo llevó a algunas representaciones iconográficas similares del siglo XIV en Inglaterra, aunque sin coincidencias exactas. Los resultados del análisis de carbono-14 confirmaron finalmente que se trataba de una forma de casco poco documentada, perteneciente a una fase de transición tecnológica que no dejó rastro posterior.

Los especialistas creen que todas las piezas formaban un único envío cuando llegaron al fondo marino. La hipótesis más probable es que el lote fue embalado y transportado por mar cuando ocurrió un incidente durante las operaciones de carga o descarga. El alijo fue hallado a tan solo seis metros de profundidad, justo al lado de una zona utilizada como muelle.

El Dr. Graells sugirió que una parte de la carga quedó atrapada bajo la arena y no pudo recuperarse en su momento. Este percance accidental permitió que el paquete permaneciera oculto durante siglos, enterrado a salvo y fuera de la vista.

La excepcional conservación de los cascos se logró gracias a la acción combinada de concreciones marinas y sedimentos. En algunos ejemplares, estos depósitos sellaron los tejidos que recubrían el interior, creando microambientes estables que protegieron los materiales orgánicos que normalmente se descompondrían. Estos fragmentos textiles resultaron fundamentales para reconstruir la historia del tesoro.

Los investigadores sitúan el hundimiento durante un período particularmente turbulento en el Mediterráneo occidental. La expansión de la piratería islámica a lo largo de la costa valenciana a mediados del siglo XIV, junto con la creciente militarización del litoral, generó una alta demanda de equipos defensivos.

En este contexto, la carga podría haber estado destinada a milicias locales, tropas del Reino de Valencia o compañías armadas encargadas de proteger la frontera marítima.

El estudio se ha publicado en la revista Antiquity de Cambridge University Press: Radiocarbon dating and characterisation of textiles preserved in late medieval helmets from Benicarló (Castellón, Spain)

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