Los habitantes han recolectado y procesado desde antiguo una variedad de peces y otros organismos marinos
Evidencias arqueológicas de las Islas Canarias sugieren que, en el siglo XI, sus habitantes recolectaban y procesaban una variedad de peces y otros organismos marinos, lo que indica que los recursos costeros pudieron haber desempeñado un papel vital en el sistema económico, según un estudio de Jonathan Santana, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria en España, y sus colegas.
El archipiélago atlántico fue colonizado por poblaciones bereberes durante el Holoceno tardío. Las Islas Canarias, habitadas desde el siglo I por poblaciones originarias de zonas bereberes del noroeste de África, proporcionan datos comparativos cruciales para comprender el desarrollo de las economías costeras en África, una región donde las adaptaciones marítimas siguen estando relativamente poco estudiadas.
Imagen: Ubicación de Playa Chica en Gran Canaria, Islas Canarias. a) Posición de las Islas Canarias en el noroeste de África; b) Entorno de Gran Canaria dentro del archipiélago canario; c) Ubicación de Playa Chica en el noroeste de Gran Canaria y otros sitios citados en el texto. Crédito: PLOS One (2026). DOI: 10.1371/journal.pone.0349347
Evidencia de Playa Chica
Los investigadores estudiaron muestras de Playa Chica, un yacimiento arqueológico situado en la costa de la isla de Gran Canaria que data de entre los siglos XI y XIII. En el yacimiento encontraron escamas de pescado, así como cuernos de cabra que, según creen, se utilizaban como herramientas para descamar el pescado, lo que evidencia que el lugar pudo haber sido utilizado para procesar las capturas del mar.
Además, el equipo encontró restos de material vegetal que produce mucho humo al quemarse, como piñas, lo que sugiere que el pescado podría haber sido ahumado o secado para su conservación.
La mayoría de los restos de peces pertenecían a especies costeras, lo que sugiere que la pesca se realizaba principalmente cerca de la costa. Basándose en las especies presentes y en el hallazgo de anzuelos hechos con colmillos de cerdo, los investigadores afirman que es probable que los habitantes de la zona utilizaran tanto redes como sedal.
Imagen: Playa Chica, Zona 1. (a) capa superior estéril de toba volcánica desagregada y arena de playa negra que sella la Fase 5; (b) superficie de SU 2, con una matriz dominada por arena negra y que presenta hogares planos, restos de mariscos, artefactos líticos y escamas de pescado; (c) Cuernos de cabra utilizados como descamadores de pescado en SU 2. Las partículas blancas son predominantemente escamas de pescado mezcladas con arena volcánica negra; (d) Anzuelo de colmillo de cerdo recuperado en su contexto original dentro de SU 2. Crédito: PLOS One (2026). DOI: 10.1371/journal.pone.0349347
Por qué es importante este sitio
La escasez de datos de fases anteriores en Playa Chica y la falta de yacimientos costeros excavados en todo el archipiélago hacen que estas conclusiones sean preliminares. No obstante, el estudio indica que Playa Chica pudo haber sido un punto clave para el abastecimiento de productos del mar a la comunidad isleña en general.
Esto concuerda con el desarrollo de economías insulares maduras, y los hallazgos contribuyen a esclarecer las culturas costeras históricas, aún en gran medida misteriosas, del noroeste de África. Las futuras investigaciones deberían priorizar la excavación y el muestreo de otras zonas costeras para encontrar patrones similares de explotación marina.
"Lo que hace que Playa Chica sea excepcional es que no se trata simplemente de un lugar donde la gente comía pescado y marisco ocasionalmente. La concentración de herramientas de pesca especializadas, los miles de escamas de pescado, la abundancia de fogones y la casi ausencia de cerámica doméstica apuntan a un espacio dedicado a la captura, el procesamiento y la conservación de alimentos marinos", afirmó Jonathan Santana, autor principal del estudio.
"Por primera vez podemos observar, con este nivel de detalle, cómo las comunidades indígenas de las Islas Canarias organizaban su relación con el mar, y cómo entendían la costa no como un último recurso, sino como una parte fundamental de su economía y su modo de vida".
Jacob Morales, arqueobotánico y coautor, añade: "Los restos vegetales cuentan una historia muy particular. En lugar de la madera de pino que se usa normalmente para cocinar y calentar en toda la isla, la gente de aquí recolectaba deliberadamente plantas que producen mucho humo a bajas temperaturas".
"Al quemarlas sobre hogueras poco profundas, el pescado se secaba lentamente y se ahumaba ligeramente, reduciendo su humedad y su deterioro para poder almacenarlo o intercambiarlo con las comunidades del interior. Se trata, en esencia, de una forma primitiva de conservación de alimentos que ha quedado registrada en la arqueología".
El estudio se ha publicado en la revista PLOS One: Specialized marine exploitation on African islands: A multiproxy archaeological analysis of the Playa Chica site, Gran Canaria (11th–13th CE)













