La prueba del agotador trabajo de los trabajadores se encuentra en sus esqueletos, enterrados en el Ártico
La caza de ballenas tuvo un brutal impacto en los trabajadores durante los siglos XVII y XVIII, transformando sus cuerpos de forma tan drástica que los efectos aún pueden apreciarse hoy en día en sus esqueletos.
En un nuevo estudio los arqueólogos describen las consecuencias físicas de la caza y el procesamiento de los mamíferos marinos gigantes en el Alto Ártico, un trabajo agotador que provocó enfermedades articulares degenerativas, traumatismos y otros problemas de salud.
Los científicos investigaron los restos de 20 balleneros enterrados en Svalbard, un archipiélago bajo dominio noruego cercano al Polo Norte. Estudiaron las tumbas en Likneset, también conocido como "Corpse Point (Punto Cadáver)", un extenso cementerio de balleneros con cientos de tumbas poco profundas marcadas con mojones de piedra.
Los balleneros realizaban diversas tareas que requerían mucho esfuerzo físico, desde izar ballenas vivas hasta procesar su grasa para obtener aceite, a menudo trabajando en frías y húmedas condiciones climáticas.
Los arqueólogos encontraron amplia evidencia de esa extenuante carga de trabajo en los esqueletos de hombres jóvenes, que mostraban "un desgaste y una degeneración avanzados normalmente asociados con etapas mucho más tardías de la vida", escribe en un comunicado la autora principal, Lise Loktu, arqueóloga del Instituto Noruego de Investigación del Patrimonio Cultural.
Imagen: Científicos estudiaron tumbas en Likneset, también conocido como "Punto Cadáver", un extenso cementerio ballenero con cientos de tumbas poco profundas marcadas con mojones de piedra. Lise Loktu / Espen Olsen, Oficina del Gobernador de Svalbard
También encontraron signos de escorbuto, causado por una grave y prolongada deficiencia de vitamina C. El escorbuto era un problema común entre los exploradores marinos, quienes desconocían su causa biológica y que podía prevenirse consumiendo frutas y verduras frescas, así como piel y grasa de ballena. Según los investigadores, los hombres ya estaban fatigados y físicamente agotados por su trabajo, y es probable que la enfermedad los haya debilitado aún más.
Varios de los hombres presentaban hendiduras circulares en el esmalte dental, lo que sugiere que fumaban pipa con regularidad. Es probable que este consumo de tabaco también haya contribuido a su mala salud.
Uno de los hombres presentaba síntomas de raquitismo, una enfermedad ósea infantil también causada por deficiencias nutricionales.
Imagen derecha: Indicadores esqueléticos compatibles con escorbuto en el conjunto de Likneset. Lise Loktu / Espen Olsen, Oficina del Gobernador de Svalbard
"En conjunto, esto dibuja un panorama de hombres que trabajaron en condiciones extremas en el Ártico, pero que en muchos casos también parecen haber tenido difíciles infancias antes de llegar allí", afirma en el comunicado Elin Therese Brødholt, coautora del estudio y antropóloga forense del Hospital Universitario de Oslo.
Además, el estudio exploró cómo está afectando el cambio climático a Likneset, que, al igual que otros lugares del Ártico, ha sufrido erosión costera y degradación del permafrost en las últimas décadas.
El permafrost se refiere al suelo, la arena, los sedimentos y las rocas que permanecen a temperaturas iguales o inferiores al punto de congelación durante al menos dos años. Se encuentra en todo el Ártico y en algunas regiones de gran altitud. Pero a medida que el Ártico se calienta, "ese suelo congelado se está volviendo cada vez más inestable", explica Loktu.
Eso son malas noticias para los yacimientos arqueológicos, añade. "Los ataúdes se derrumban, se desplazan las estructuras de piedra de las tumbas y las capas de enterramiento pierden su integridad original", explica. "En algunos casos, las tumbas quedan parcial o totalmente destruidas a medida que los sedimentos se erosionan y llegan al mar".
Los investigadores compararon tumbas en Likneset que habían sido excavadas en la década de 1980, en 2016 y en 2019. Si bien los esqueletos aún se encontraban en bastante buen estado, los textiles enterrados en el yacimiento se habían deteriorado con el paso de las décadas, según descubrieron los investigadores.
Vídeo: El cambio climático está destruyendo los sitios del patrimonio cultural del Ártico.
En términos generales, los resultados sugieren que el enfoque de "deterioro controlado" del patrimonio cultural de Svalbard —que consiste en dejar que la mayoría de los sitios se deterioren de forma natural, con una intervención mínima— se está volviendo cada vez más arriesgado y puede que deba reconsiderarse.
"Dado que los materiales arqueológicos ya no se conservan en entornos de permafrost como antes, existe una urgente necesidad de integrar más plenamente los yacimientos arqueológicos en los marcos de planificación política y estratégica", escriben los investigadores en el artículo. "Esta integración debe guiarse por prioridades de conocimiento claramente definidas: ¿Qué información debe documentarse y analizarse antes de que se pierda irremediablemente?".
Además de causar daños a los yacimientos arqueológicos, a los científicos les preocupa el deshielo del permafrost por otros motivos, entre ellos que podría provocar que se despierten antiguos microbios y comiencen a producir gases de efecto invernadero, lo que contribuiría aún más al calentamiento global, y que podría dar lugar a altas concentraciones de metales tóxicos en los cursos de agua, perjudicando a la fauna silvestre.
El estudio se ha publicado en la revista PLOS One: Skeletons in the permafrost: Exploring climate-driven heritage loss and occupational health at the early modern whaling burial site of Likneset, Svalbard












