Los misteriosos huesos de La Belle

expedición La Salle

Una nueva investigación genética revela un inesperado origen de los huesos encontrados en un naufragio del siglo XVII

Piratas, naufragios, motines y asesinatos son característicos de aventuras ficticias. Pero también fueron característicos de una desafortunada expedición francesa para colonizar parte de América del Norte.

Ahora, los huesos humanos descubiertos en los restos del buque insignia de la expedición están agregando a la historia un nuevo nivel de misterio gracias al análisis de ADN de vanguardia.

En 1682 el explorador francés René-Robert Cavelier de La Salle exploró y reclamó para Francia la región del Mississippi, nombrándola La Louisiane en honor al rey Luis XIV. Dos años después, La Salle zarpó de Francia con 400 marineros y colonos a bordo de cuatro barcos, con la intención de colonizar la desembocadura del río Mississippi.

Pero la expedición no fue según el plan previsto. Los corsarios saquearon un barco en ruta y los barcos restantes, incluido el buque insignia La Belle, llegaron por error a la bahía de Matagorda, a unos 650 kilómetros al suroeste del Mississippi, en lo que ahora es Texas. Luego un barco encalló y otro regresó a Francia, dejando solo La Belle a flote para apoyar la expedición restante.

Después de varios intentos fallidos de localizar el Mississippi, La Salle comenzó a construir un asentamiento tierra adentro llamado Fort St. Louis. Sin embargo, en 1686, La Belle fue hundida por una tormenta mientras estaba anclada en la bahía, llevándose consigo las restantes provisiones de la expedición. Finalmente, La Salle dirigió un equipo para buscar ayuda, pero los amotinados lo asesinaron antes de enfrentarse entre ellos. Más tarde, los pocos colonos en Fort St. Louis que habían sobrevivido al hambre y la enfermedad fueron asesinados por el pueblo local Karankawa.

Existen detalles de la condenada expedición en los relatos escritos por el cronista de la misma, Henri Joutel, y otros cinco sobrevivientes que llegaron a Canadá antes de regresar a Francia. Pero fue solo en 1995 que los arqueólogos encontraron y recuperaron La Belle y sus contenidos. Gran parte del barco se había descompuesto mucho antes, pero el tercio inferior sobrevivió enterrado en el barro que, al carecer de oxígeno, evitó que los organismos aeróbicos, como las lombrices de barco, consumieran la madera y otra materia orgánica.

restos de La BelleImagen derecha: El casco preservado de La Belle se presenta en la exposición Becoming Texas del Bullock Texas State History Museum.

Entre los 1,8 millones de objetos había un esqueleto humano completo que se encontró en la parte superior de una bobina de cuerda de anclaje. Se encontraron huesos de piernas, pies y manos de otra persona en una bodega de carga. Esos huesos eran de un hombre que parecía ser más alto y más duro, con huesos más grandes y densos, que el francés promedio del siglo XVII.

En la década de 1990 los investigadores intentaron utilizar el análisis de ADN para obtener más información sobre estas dos personas, pero no había suficiente material genético para las técnicas de la época. Eso dejó a los investigadores con pocas opciones más que asumir que los huesos eran los de dos colonos franceses que se ahogaron cuando se hundió el barco.

Ahora, sin embargo, las técnicas de vanguardia han permitido por primera vez a los científicos forenses extraer y analizar el ADN preservado de los huesos, ofreciendo una nueva narrativa de los restos.

"El trabajo detallado es extraordinario, ya que los investigadores utilizaron múltiples métodos y múltiples pruebas por muestra para estimar las afinidades biogeográficas, el sexo genético, el color de los ojos y el cabello", dice Graciela Cabana, una genetista antropológica de la Universidad de Tennessee, Knoxville, que no participó en el estudio.

Como se esperaba, el esqueleto completo pertenecía a alguien de ascendencia de Europa occidental. Sus genes eran comunes a las personas de la parte de Francia donde comenzó la expedición. Sin embargo, el esqueleto parcial no se ajustaba a la narrativa existente: el ADN extraído tenía características comunes entre los pueblos indígenas de América del Norte.

"Esto fue una gran sorpresa para nosotros", dice Brad Jones, miembro del equipo de investigación de la Comisión Histórica de Texas. "No había indicios en relatos históricos de que un nativo americano adulto estuviera presente a bordo del barco en el momento del naufragio".

Los historiadores saben que La Salle tenía dos indígenas norteamericanos con él cuando regresó a Francia después de reclamar la cuenca del Mississippi. Pero solo uno, Nika, está documentado en el registro del barco para la expedición de regreso. Nika es registrada, junto con La Salle, como víctima del motín.

Entonces, ¿quién era la misteriosa persona cuyos huesos fueron descubiertos en la bodega de carga del barco?

Los pueblos indígenas a menudo saquearon naves coloniales destrozadas, dice Jones, por lo que es posible que un hombre indígena local, posiblemente explorando el naufragio en busca de carga, quedase atrapado mientras buceaba. "La expedición española que encontró y describió a La Belle en 1687 dijo que solo la cubierta estaba parcialmente sobre el agua, lo que significa que las bodegas habrían estado bajo el agua", explica Jones.

Esa explicación, dice el antropólogo genético Theodore Schurr de la Universidad de Pennsylvania, parece plausible. Schurr, que no participó en el proyecto, está sorprendido de que el estudio fuera posible. "Es notable que cualquier ADN sobreviviese al estar sumergido en agua de mar durante muchos siglos".

"La capacidad de extraer la abundancia y riqueza de los datos de ADN fue una sorpresa maravillosa", dice Jones. "Planeamos investigar más a fondo las bases de datos regionales de ADN, los registros de archivos y las genealogías para intentar nuevamente identificar quiénes son las personas".

Artículo científico: Forensic genetic investigation of human skeletal remains recovered from the La Belle shipwreck

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