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Biología

simbiosis coral alga

La relación simbiótica entre algas y corales puede haberse iniciado hace miles de años

Los corales dependen de una relación simbiótica con las algas para mantener una buena salud. Estas algas viven en sus tejidos y les proporcionan una fuente de sustento y su colorido aspecto.

Los eventos de blanqueamiento severos como los que se vieron en la Gran Barrera de Coral de Australia son una sombría evidencia de lo que sucede cuando esa relación se rompe. Los científicos han obtenido ahora una visión sin precedentes de este fenómeno, haciendo observaciones por primera vez en la historia de células de coral que engullen algas.

alga Pleodorina Starry

Pleodorina starrii tiene tres sexos distintos: 'masculino', 'femenino' y un tercer sexo que han llamado 'bisexual'

Aunque podríamos pensar en nosotros mismos como muy alejados de las algas verdes en forma de manchas, en realidad no somos tan diferentes.

Se cree que una explosión de algas hace unos cientos de millones de años fue lo que permitió que evolucionara toda la vida humana y animal, y en total solo hay alrededor de mil quinientos millones de años entre nosotros en términos de evolución.

Además, según un equipo japonés de investigadores, las algas podrían ayudarnos a comprender cómo evolucionaron en primer lugar los diferentes sistemas sexuales, como el masculino y el femenino.

biblioteca genética de especies marinas

El recurso se basa en el uso de ADN ambiental o eDNA

Podría identificar puntos críticos donde ciertas especies necesitan estar mejor protegidas

La corriente de California se extiende más de 3.000 kilómetros desde la isla de Vancouver en Canadá hasta el centro de la península de Baja en México. Trae agua fría del Océano Pacífico Norte a la costa oeste de América del Norte y es el hogar de numerosas y abundantes especies debido al afloramiento de aguas profundas ricas en nutrientes.

La corriente sustenta un gran ecosistema marino que alberga especies que van desde las orcas hasta el abulón. Es la base de 56.000 millones de dólares en producción económica anual y más de 675.000 puestos de trabajo.

banco de doradas

Cuando olfatean el rastro de un depredador experimentan cambios físicos pronunciados, aunque reversibles

Las doradas (Sparus aurata) nadan de un lado a otro en su tanque, la marca amarilla entre sus ojos por la que reciben su nombre parpadea mientras se desplazan. Carlos Díaz-Gil, estudiante de posgrado en LIMIA, el laboratorio de investigación marina y acuicultura de Mallorca en España, agrega algunos cubitos de hielo a su tanque.

El hielo está hecho de agua de un tanque vecino que contiene un pez escorpión negro (Scorpaena porcus, conocido en España como cabracho o escórpena), uno de los temidos depredadores de la dorada. Díaz-Gil sabe que el olor del pez escorpión, solo un rastro de su existencia, probablemente hará que la dorada cambie de manera sorprendente.

langosta americana

Lo captan a través de los pelos sensoriales de su cuerpo

Un nuevo estudio demuestra que las langostas pueden detectar sonidos de baja frecuencia y sugiere que el ruido antropogénico podría afectarlas. El estudio sale a la luz en un momento en que se está considerando la construcción de más parques eólicos marinos en Nueva Inglaterra, con el ruido de hincado de pilotes submarino asociado.

El estudio encontró que los abanicos o ventiladores (pelos cuticulares externos que cubren gran parte de los cuerpos de las langostas) probablemente sean responsables de la detección del sonido de los crustáceos e implica que la audición es "mecánicamente posible en una gama más amplia de invertebrados marinos de lo que se consideraba anteriormente".

Astatotilapia burtoni

Desentrañan los mecanismos genéticos que controlan la formación de la espina de la aleta en los linajes de peces

En la película "Un pez llamado Wanda", el villano Otto devora sin esfuerzo a todos los ocupantes de la pecera de Ken. La realidad, sin embargo, es más abrumadora. Al menos un desafortunado fan que recreó esta escena fue hospitalizado con un pez alojado en la garganta. Esta también fue una dolorosa lección de ictiología (el estudio científico de los peces), a saber, que la defensa de algunos peces consiste en espinas de aletas afiladas como agujas.

De hecho, muchas especies de peces poseen dos tipos de elementos de aleta: radios blandos de aleta "ordinarios" (radios cartilaginosos de las aletas de los peces teleósteos, formados por pequeños segmentos y, en muchas especies, ramificados, que son romos y flexibles y sirven principalmente para la locomoción), y espinas de aleta, que son afiladas y muy osificadas.

 
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