La cola de PelV-1, de tamaño récord, amplía la diversidad conocida de los virus marinos
Oceanógrafos de la Universidad de Hawái en Mānoa han identificado PelV-1, un virus gigante que infecta dinoflagelados cuya cola alcanza los 2,3 µm de longitud micrométrica, lo que pone a prueba las nociones actuales de arquitectura viral.
Se han caracterizado pocos virus que infecten al fitoplancton, y los aislamientos de dinoflagelados siguen siendo escasos, lo que deja a los modelos de ecosistemas oceánicos sin datos vitales sobre el virus anfitrión. Estudios anteriores solo identificaron dos grandes virus de ADN que infectan a especies de Heterocapsa, ninguno acompañado de una secuencia genómica.
En el estudio, los investigadores combinaron microscopía electrónica y secuenciación de alta cobertura para caracterizar la infección por PelV-1 de Pelagodinium sp.
Los cultivos hospedadores se originaron en la estación ALOHA en el giro subtropical del Pacífico Norte, donde el agua muestreada a 25 m produjo tanto el dinoflagelado como su virus.
La microscopía documentó cápsides de ~200 nm y cinco morfotipos distinguidos por dos apéndices: una cola de 30 nm de ancho que se extiende hasta 2,3 µm y una protuberancia más corta y gruesa ubicada opuesta a la abertura de la cápside de una puerta estelar.
Imagen: Al infectar el plancton marino, el patógeno podría usar su apéndice extremo para penetrar en las células anfitrionas.
La microscopía electrónica de series de tiempo mostró colas utilizadas para la unión inicial, pero los viriones maduros dentro de las células no tienen cola, lo que respalda el ensamblaje de la cola después de la lisis.
Los resultados ubican a PelV-1 y al raro co-PelV dentro de Mesomimiviridae y detallan 467 secuencias codificantes más nueve ARNt en PelV-1, junto con 569 genes y 14 ARNt en co-PelV. Los genes anotados abarcan el metabolismo de aminoácidos, carbohidratos, lípidos y del ciclo del TCA, el complejo de recolección de luz, la rodopsina, el canal iónico, los transportadores de azúcar, la acuaporina, los homólogos de la fibra de la cola y codifican la proteína de choque frío HSP70.
Los autores proponen que una cola de 2,3 µm mejora las tasas de encuentro con el hospedador en el giro de baja biomasa, lo que invita a futuras investigaciones sobre cómo configuran estas estructuras la ecología del plancton.
La cola de PelV-1, de tamaño récord, y su amplio arsenal metabólico amplían la diversidad morfológica y genómica conocida de los virus marinos.
El estudio "A dinoflagellate-infecting giant virus with a micron-length tail" ha sido publicado n el servidor de pre-impresión bioRxiv












