La apoptosis es más antigua y está más extendida de lo que se creía
Por primera vez investigadores de la Universidad de Umeå han observado el mismo tipo de muerte celular programada en microalgas que en humanos. El descubrimiento demuestra que este proceso biológico central es más antiguo de lo que se creía.
"Este es el primer organismo fotosintético, y el primer organismo unicelular, que ha demostrado producir los llamados cuerpos apoptóticos durante la muerte celular. Esto demuestra que la apoptosis, una vía de muerte celular programada que se creía exclusiva de los animales, es más antigua y está más extendida de lo que se creía", afirma Christiane Funk, profesora del Departamento de Química de la Universidad de Umeå.
Las células pueden morir de forma natural por la edad o una enfermedad, pero los organismos también pueden desencadenar activamente la muerte de ciertas células cuando es necesario. Esto se conoce como muerte celular programada (MCP), un sistema biológico central que permite el desarrollo de órganos en nuestro cuerpo y proporciona ventajas durante el ciclo vital de un organismo.
Un ejemplo es la diferenciación de los dedos en un embrión humano en desarrollo, otros son el control del número de células o la eliminación de células no funcionales.
Imagen derecha: Apoptosis, muerte celular apoptótica o muerte celular programada
Existen varias vías que conducen a la MCP, siendo la apoptosis la más estudiada. El signo más claro de apoptosis es la formación y liberación de vesículas extracelulares rodeadas de membrana, denominadas cuerpos apoptóticos. Aunque se han descrito otras vías en plantas, levaduras, protozoos y fitoplancton, se cree que la producción de cuerpos apoptóticos se limita a los animales multicelulares.
Por primera vez, el grupo de Funk en la Universidad de Umeå ha podido observar la formación de cuerpos apoptóticos en microalgas.
"Nuestros resultados demuestran que la microalga Guillardia theta experimenta muerte celular apoptótica en condiciones fisiológicas similares a las de las células animales. Dado que estas algas ya existían antes del origen de la multicelularidad, nuestro descubrimiento cuestiona el origen evolutivo de la MCP", afirma Funk.
Los nuevos hallazgos también podrían tener implicaciones a largo plazo más allá de la investigación básica. Si algún día los científicos pudieran inducir o prevenir la muerte celular programada en microorganismos, sería posible controlar las floraciones de algas nocivas y mejorar la recolección de productos derivados de ellas en biotecnología. "Pero esto aún está muy por delante de nuestro actual estudio", afirma Funk.
El descubrimiento se ha publicado en Nature Communications: Apoptotic bodies in phytoplankton suggest evolutionary conservation of cell death mechanisms











