Científicos encuentran triptófano, el aminoácido que "produce sueño", en el asteroide Bennu
Una de las teorías más elegantes sobre el origen de la vida en nuestro planeta es que se originó gracias a un envío desde el espacio exterior. Esta idea sugiere que las moléculas prebióticas —los componentes básicos de la vida— fueron transportadas aquí por asteroides u otros cuerpos celestes.
Si bien estas moléculas se han encontrado en muestras de meteoritos que se estrellaron en la Tierra, los hallazgos se han complicado por la posibilidad de contaminación procedente de nuestro medio ambiente.
Pero ahora estos componentes básicos se han encontrado en un antiguo asteroide, intacto por el entorno terrestre. Ese asteroide se llama Bennu, un objeto primitivo que no ha cambiado mucho desde el nacimiento de nuestro sistema solar hace unos 4.600 millones de años. La última vez que pasó por nuestro vecindario fue en 2020, cuando una sonda espacial de la NASA aterrizó en su superficie, recogió algunas muestras y las trajo de vuelta a casa.
Imagen: Jason Dworkin, científico del proyecto de la misión OSIRIS-REx de la NASA, sostiene un frasco que contiene parte de la muestra del asteroide Bennu en 2023. - James Tralie/NASA
Análisis de muestras de Bennu
En un nuevo análisis de rocas y polvo de Bennu los investigadores confirmaron la presencia de 14 aminoácidos, encontrados previamente en análisis de muestras de Bennu, y también detectaron tentativamente trazas de triptófano (el aminoácido esencial detrás del mito del Día de Acción de Gracias de que comer pavo puede causar sueño). Este aminoácido nunca se ha encontrado con certeza en material extraterrestre.
El equipo también detectó cinco nucleobases, los componentes que conforman el ARN y el ADN. Esto significa que tanto los componentes básicos de las proteínas (aminoácidos) como el mapa genético (nucleobases) se encontraron en el mismo lugar.
Pero ¿Cómo llegaron allí estas moléculas prebióticas? La respuesta, según los científicos, es el agua líquida y las reacciones químicas. Llegaron a esta conclusión tras encontrar en las muestras abundantes filosilicatos (minerales arcillosos), que solo se forman cuando la roca se expone al agua.
Hace mucho tiempo, debió haber agua líquida dentro del cuerpo progenitor del asteroide. El equipo cree que el agua probablemente contenía amoníaco, que actuó como catalizador, construyendo aminoácidos y bases de nucleótidos a partir de materiales de partida interestelares más simples.
Imagen: Un contenedor que contiene rocas y polvo del asteroide Bennu. Erika Blumenfeld y Joseph Aebersold/NASA
Entrega cósmica
"Nuestros hallazgos amplían la evidencia de que las moléculas orgánicas prebióticas pueden formarse dentro de cuerpos planetarios primitivos en acreción y podrían haber sido transportadas a través de impactos a la Tierra primitiva y otros cuerpos del sistema solar, contribuyendo potencialmente a los orígenes de la vida", comentaron los científicos en su estudio.
La investigación es otra pieza clave del rompecabezas que apunta a la idea de que la vida en nuestro planeta no surgió de lo que ya existía. En cambio, pudo haber sido sembrada por ingredientes traídos de más allá de las estrellas.
Los hallazgos se han publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences: Prebiotic organic compounds in samples of asteroid Bennu indicate heterogeneous aqueous alteration













