El ADN viral se convierte en parte permanente del código genético del alga
En la lucha por la supervivencia, no siempre se puede estar solo. Según un nuevo estudio las diminutas algas que viven en las duras condiciones de los océanos polares del mundo parecen ser más capaces de soportar el frío, la alta salinidad y la radiación ultravioleta extrema, gracias en parte al ADN de virus gigantes presente en su genoma.
¿Qué son los virus gigantes?
En comparación con virus diminutos como los de la gripe o el resfriado común, los virus gigantes conocidos como nucleocitoviricos (NCV) son enormes. Sus genomas pueden ser más grandes que los de algunas bacterias y contener cientos de genes. En lugar de depender completamente de las células del anfitrión para replicarse, como la mayoría de los virus, a menudo portan instrucciones genéticas involucradas en procesos como el metabolismo y la reparación del ADN.
El ADN del virus gigante ya se había detectado en algas comunes, pero los investigadores de la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas, Atmosféricas y Terrestres de la Universidad de Miami querían saber si estaba presente en las algas polares, ayudándolas a sobrevivir. Y no tuvieron que ir a ningún sitio para obtener sus respuestas.
El equipo analizó los genomas ya secuenciados de nueve diferentes algas polares. Utilizaron un programa informático llamado ViralRecall para buscar en el ADN de las algas secuencias que no coincidieran con las secuencias típicas de las algas, pero que sí se parecieran a las de virus gigantes.
En concreto, el software buscó familias específicas de proteínas virales que se encuentran casi exclusivamente en virus gigantes, denominados grupos ortólogos de virus gigantes (GVOG). Cuando los investigadores las encontraron en las algas, las etiquetaron como elementos virales endógenos gigantes (GEVE).
Imagen derecha: Procedencia filogenética y repertorio funcional de virus gigantes en microeucariotas polares. Crédito: Current Biology (2026). DOI: 10.1016/j.cub.2026.02.062
Un hallazgo genético sin precedentes
El estudio encontró ADN de virus gigantes en todas las algas polares, especialmente en un alga verde unicelular llamada ICE-L, perteneciente al género Chlamydomonas. Contiene más de 400 regiones derivadas de virus gigantes que codifican más de 25.000 genes virales. Esta es la endogenización viral más extensa (en la que el ADN viral se convierte en parte permanente del código genético del anfitrión) en cualquier eucariota (organismo con células que tienen un núcleo verdadero).
Para determinar si estos genes virales ayudan a las algas a sobrevivir y de qué manera, los científicos estudiaron datos de secuenciación de ARN disponibles públicamente de un experimento anterior en el que ICE-L fue sometida a condiciones de estrés.
Reutilización del ADN viral
Aproximadamente el 40% de los genes virales se expresaron (se activaron) durante estas pruebas. Cientos de estos genes se activaron en respuesta directa a las duras condiciones. Por ejemplo, bajo una alta radiación UV, las algas aumentaron la expresión de una proteína viral que normalmente se utiliza para la replicación del ADN. Los investigadores creen que las algas han reutilizado el ADN viral para sus propias necesidades.
"La expresión en respuesta al estrés de diversos genes codificados por GEVE sugiere que algunos elementos virales pueden haber sido aprovechados para mejorar la aptitud del anfitrión en condiciones difíciles", escribió el equipo en su artículo.
Esto sugiere que los virus no siempre son el enemigo, sino que pueden ayudar a un organismo a sobrevivir.
"Nuestros hallazgos sitúan la endogenización viral gigante como un factor clave en el contenido genómico, la complejidad regulatoria y la adaptación ambiental en las algas polares".
El estudio se ha publicado en Current Biology: Extensive array of endogenous giant viral elements in a polar alga shows dynamic transcriptional response to abiotic stress











