Las reservas marinas de las Islas Baleares protegen la diversidad genética del raor
La galán, pez peine o pejepeine (Xyrichtys novacula) —tanto su nombre científico como el popular hacen referencia a su parecido con un cuchillo o navaja de afeitar (en inglés se llama pearly razorfish (navaja perlada)—, es un pequeño animal marino que habita en aguas costeras arenosas y se alimenta de criaturas como los camarones. Conocidos localmente en las Islas Baleares como raors, es un popular plato en muchos hogares y restaurantes de la región.
Cada año, durante la temporada de pesca, familias y pescadores salen al mar para capturarlos. Esto, obviamente, afecta a sus poblaciones, pero también puede estar alterándolas a un nivel mucho más profundo.
El costo oculto de la pesca
Un nuevo estudio reveló que esta intensa pesca está teniendo un oculto y poderoso efecto en la biología molecular de estos peces.
Si bien muchos estudios previos han analizado cómo la pesca altera el ADN de los peces, pocos han estudiado los cambios epigenéticos. Estos son marcadores químicos que actúan como interruptores para activar y desactivar genes sin alterar la secuencia central del ADN.
En este estudio, un equipo de investigadores, liderado por el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA, CSIC-UIB), en colaboración con el Instituto Neerlandés de Ecología (NIOO-KNAW), capturó 120 raors en tres regiones de las Islas Baleares. Cada lugar contaba con una zona de pesca intensiva y una reserva marina protegida, lo que les permitió realizar comparaciones claras. En el laboratorio, analizaron pequeñas muestras de aletas para detectar diferencias genéticas y marcas epigenéticas.
El artículo informa que los peces que se encontraban dentro de las reservas marinas eran más grandes y viejos que los de las poblaciones explotadas.
Cuando los científicos examinaron detenidamente el ADN central de los peces, no encontraron evidencia de que las poblaciones sometidas a una pesca intensiva y protegidas se hubieran vuelto genéticamente diferentes, a pesar de haber constatado que la diversidad genética era menor en las poblaciones explotadas.
Imagen derecha: Pesca del raor
Cambios epigenéticos
Sin embargo, a nivel epigenético, encontraron claras señales de una marca epigenética llamada metilación del ADN. Esto ocurre cuando se añade un pequeño grupo químico metilo a una cadena de ADN y puede influir en la actividad de un gen.
Los autores del estudio descubrieron 291 sitios de ADN específicos donde estas marcas químicas diferían entre las zonas de pesca y las áreas protegidas. "Esto representa una de las primeras evidencias que demuestran que la pesca puede influir en la variación epigenética", dijo Margarida Barceló la investigadora responsable del estudio del IMEDEA, CSIC-UIB.
El equipo de investigación halló una fuerte asociación, aunque no una prueba definitiva, de que la pesca sea la causa directa de los cambios en la metilación del ADN. Señalaron que podrían existir otras posibles causas, como diferencias en la densidad de peces, la presencia de depredadores naturales, variaciones en el suministro de alimentos o la alteración de los grupos sociales dentro de las zonas de pesca.
"A pesar de ello, los patrones de metilación del ADN seguían difiriendo de forma consistente entre los distintos niveles de protección, lo que indica que las diferencias observadas en la metilación del ADN no pueden explicarse únicamente por la estructura demográfica", dijo Josep Alós, investigador principal del proyecto, también del IMEDEA.
Si bien aún se desconocen los efectos exactos de estos cambios moleculares, los investigadores argumentan que, dado que las áreas protegidas lograron preservar un nivel mucho mayor de diversidad genética, actúan como zonas seguras vitales para la especie.
El estudio se ha publicado en la revista Philosophical Transactions of the Royal Society B: Fishing pressure induces changes in DNA methylation in genetically homogeneous marine metapopulations











