updated 7:51 PM CET, Dec 8, 2016

Las babosas de mar aprenden de las danzas y el olor de sus presas

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babosa marina Pleurobranchaea intenta comer a un mantón español (Flabellina iodinea)

Un nudibranquio depredador, Pleurobranchaea californica, es más listo de lo que se creía anteriormente

El intento de una especie de babosa mar de comerse a otra termina en una extravagante danza por la potencial presa - y en una experiencia de aprendizaje para el hambriento depredador.

Un nuevo vídeo muestra una interacción que revela que la babosa marina depredadora, Pleurobranchaea californica, es más lista de lo que se creía anteriormente. El nudibranquio, que por lo general come cualquier cosa que pueda abarcar alrededor de su boca, aprende a evitar presas desagradables, según un nuevo estudio publicado en línea en mayo en la revista Journal of Experimental Biology.

Rhanor Gillette"Si usted es un generalista como el Pleurobranchaea, es altamente estratégico y ventajoso aprender lo que es bueno y lo que no es bueno para que puedas decidir si coges o no el riesgo de atacar ciertos tipos de presa", dijo en un comunicado el investigador del estudio Rhanor Gillette, un fisiólogo de la Universidad de Illinois.

Gillette se percató de la primitiva capacidad de aprendizaje del Pleurobranchaea cuando estaba mostrando a un visitante de su laboratorio cómo sorbe el nudibranquio a otras babosas de mar. Colocó una babosa de mar púrpura y negra conocida como mantón español (Flabellina iodinea) en un acuario con los depredadores más grandes Pleurobranchaea.

El Pleurobranchaea fue rápidamente a matar, olfateando y luego mordiendo al mantón español. Pero el mantón español se guarda un as en la manga: la especie come un animal similar a las medusas llamado Eudendrium ramosum e integra en su propio cuerpo las células urticantes de la criatura.

Cuando el Pleurobranchae mordió se llenó la boca de aguijones, causando que escupiese el mantón español que a su vez entró en un frenesí de aleteo, una "danza" que está destinada a ayudar al mantón a escapar de los depredadores. Mientras tanto, el Pleurobranchae se dio la vuelta y se dirigió derecho en la dirección opuesta.

Intrigado, Gillette puso de nuevo unos minutos más tarde al mantón español en el acuario. Esta vez, el depredador Pleurobranchae no hizo nada más que una aspiración antes de dar la espalda a la potencial comida.

"Nunca había visto eso antes" Dijo Gillette. "Empezamos probando y encontramos que estaban aprendiendo el olor muy específico y selectivo del mantón español".

De hecho, cuando los investigadores expusieron mantones españoles al Pleurobranchae en un área de entrenamiento controlada, encontraron que los que ya se habían alimentado en gran cantidad, llenos ya, ignoraron la potencial comida. Los que habían estado con una dieta restringida y eran voraces asumieron el riesgo y mordieron a los urticantes mantones españoles independientemente de la picadura. Pero aquellos que no tenían ni hambre ni estaban saciados eran selectivos. Estas babosas seguían evitando los mantones españoles por el olor. Comían sin dudarlo una especie de babosa de mar cercana y casi de idéntico aspecto.

Encontrar este tipo de aprendizaje altamente selectivo amplía nuestra perspectiva de la función, en términos de la capacidad del animal para tomar decisiones de costo/beneficio, colocándolo en un plano de capacidad cognitiva más elevado de lo que se pensaba en muchas babosas de mar", dijo Gillette.

Artículo científico: Selective prey avoidance learning in the predatory sea-slug Pleurobranchaea californica