updated 10:44 PM CEST, Sep 29, 2016

La amenaza de ser comido no disuade al calamar de tener sexo

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pareja de Euprymna tasmanica copulando

Adorables cefalópodos parecen valorar en su lista de prioridades el apareamiento más alto que la supervivencia

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El amor puede volverte loco. Pero mientras que la toma de riesgos para el romance generalmente alcanza como máximo la vergüenza o angustia para los humanos, ser herido por el amor o, más exactamente por el apareamiento, puede ser letal en el mundo animal. En la carrera por reproducirse los animales pueden exponerse a un peligro mortal, ya sea porque se agotó su fuerza o porque están aumentando las posibilidades de ser descubiertos por un depredador y ser comido durante del acto.

No hay una regla fija para saber cómo eligen los animales entre la reproducción y la seguridad. Para el calamar dumpling o calamar rechoncho (Euprymna tasmanica) - una adorable especie caricaturesca de cefalópodo que vive en aguas poco profundas de Australia - resulta que la amenaza de muerte inminente hace poco para disuadir a las parejas de mezclar sus gametos.

El calamar dumpling no está particularmente bien estudiado, pero los científicos sí saben un poco acerca de su comportamiento básico de apareamiento. Los machos sujetan físicamente y cohiben a la hembra, a continuación insertan un gran órgano especial de transferencia de esperma llamado hectocótilo en el órgano de almacenamiento de esperma de la hembra, la espermateca. Al final de la cópula, el macho retira su hectocótilo de la hembra, concluyendo la cita. Sobre la base de esas observaciones de comportamiento, los investigadores plantearon la hipótesis de que los machos de calamar dumpling tienen la última palabra cuando se trata de sexo.

Euprymna tasmanica

Para ver cómo se comporta el calamar en la cara del peligro, los investigadores de la Universidad de Melbourne recogieron 15 parejas de calamar dumpling de las aguas de Victoria, Australia. También recolectaron hasta 15 ejemplares de un depredador natural muy común del calamar, un tipo de pez llamado de cabeza plana de arena (Platycephalus bassensis). Pusieron cada pareja de calamares en recipientes separados y luego los expusieron a diversos escenarios sexuales, incluyendo la introducción de un depredador antes de que el calamar comenzase a aparearse, durante el apareamiento y una hora después del apareamiento. Los investigadores no notaron ningún comportamientos defensivo, como soplar una nube de tinta para enmascarar su presencia o un chorro expulsando rápidamente fuera del cuerpo a distancia en el agua.

Platycephalus bassensis

Cuando los peces depredadores estaban alrededor antes del apareamiento, los machos de calamar eran más propensos a expulsar tinta - pero los dumpling hembras no. Esto es probablemente porque los machos tuvieron más tiempo para aclimatarse al tanque: Las hembras se añadieron al tanque 15 minutos después de los machos para asegurar que los machos se dieran cuenta de las hembras de inmediato en lugar de perder tiempo mientras se estaban adaptando a su nuevo entorno. Eso significa que los machos eran capaces de esconderse en la arena antes entrar el depredador y la llegada de la hembra.

Pero la presencia del cabeza plana de arena no influyó significativamente en la probabilidad de que el calamar dejase de acoplarse inmediatamente después de que la hembra se introdujo en el tanque, o cuánto tiempo estuvieron los dos en él. Y después de comenzado realmente el apareamiento, tanto los machos como las hembras tendían a ignorar la amenaza, informo el equipo en PLoS ONE. El calamar no disparó un chorro de tinta a distancia durante la cópula. Para las hembras la falta de defensa podría ser debido a la fuerza con que estaban siendo presionadas por el macho; aunque quisieran escapar, probablemente no podrían.

Por último, los calamares tanto machos como hembras ignoraron al depredador cuando terminaron el acto, aunque esto podría deberse a que los calamares estaban demasiado cansados. De acuerdo con una investigación previa llevada a cabo por el mismo grupo de la Universidad de Melbourne, el calamar dumpling se involucra en actos de amor que duran hasta tres horas. Después de que concluyen esos esfuerzos, tanto en los calamares macho como en los hembra "la habilidad para nadar se deteriora durante un máximo de media hora".

Desde un punto de vista evolutivo, parece que estos calamares dan prioridad a la reproducción por la seguridad, concluyen los investigadores. Esto podría deberse a que el calamar dumpling vive vidas cortas y solitarias y así ven el apareamiento como un imperativo, incluso en condiciones peligrosas.

Aquí, se pueden ver varios comportamientos de los calamares del estudio durante el apareamiento:

Artículo científico: Does Predation Risk Affect Mating Behavior? An Experimental Test in Dumpling Squid (Euprymna tasmanica)