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updated 8:56 AM CEST, Apr 21, 2018

Diminutos animales del océano se 'emborrachan' con algas tóxicas

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Temora longicornis

El plancton que sorbe algas venenosas se pone en riesgo de ser comido por los depredadores

Incluso los pequeños animales del océano se ponen como una cuba, y no sólo en el agua de mar.

Una especie común de plancton en el Atlántico Norte se intoxica cuando succiona algas tóxicas, según un nuevo estudio.

Y al igual que los fiesteros borrachos, el plancton "borracho" toma riesgos problematicos.

En contraste con el modo de andar tambaleante de las personas ebrias, el plancton bajo la influencia de las algas tóxicas nada más rápido y en una trayectoria más recta, haciéndoles más visibles a los depredadores.

La reacción del plancton a las algas es exactamente lo contrario de lo que esperaba Rachel Lasley-Rasher y su equipo.

"Sinceramente, pensamos que veríamos [al plancton] más lento", dice ella, no acelerado y más "chiflado", "son encontrandos por los depredadores a un ritmo mucho más alto", dice Lasley-Rasher, ecóloga marina de la Universidad de Maine en Orono.

Las mareas rojas tóxicas

marea rojaEl plancton son una variedad de copépodos, pequeños seres parecidos a los camarones, que son una base fundamental para la cadena alimenticia del océano.

Los copépodos son las criaturas multicelulares más abundantes en la Tierra, sirven como nutritiva "comida para bebés" para innumerables peces en crecimiento, incluyendo las clases que a la gente le gusta comer, dice Lasley-Rasher.

Sin embargo, la especie de copépodos que estudiaron Lasley-Rasher y sus colegas, Temora longicornis, tiene una debilidad potencialmente fatal: Un apetito por algas venenosas, Alexandrium fundyense, que viven en las aguas de Nueva Inglaterra.

La mayoría de las veces los copépodos comen otros alimentos, ya que el alga tóxica suele ser bastante rara. Pero de vez en cuando, por ejemplo, debido al clima y patrones inusuales de viento - éstos florecimientos de algas tóxicas aparecen profusamente produciendo las llamadas "mareas rojas".

Extraños nadadores

Temora longicornisPara obtener más información sobre lo que ocurre con el Temora durante la proliferación de algas, Lasley-Rasher y sus colegas dieron al plancton la bebida intoxicante en el laboratorio de Jeannette Yen del Georgia Institute of Technology.

Para su sorpresa, los copépodos parecían prosperar después de engullir las algas, e incluso reproducirse. Pero también comenzaron a actuar de manera extraña.

Los pequeños animales nadaron en promedio un 25 por ciento más rápido y, en lugar hacerlo alrededor, nadaron en líneas relativamente rectas. Ese estilo de natación no es de los copépodos en movimiento.

La reacción fue "rara", dice Lasley-Rasher. "Si [las algas] no les hacen daño, es un poco extraño que quieran escapar".

Nadando más rápido, los copépodos pasan entre más larvas de peces y otros potenciales depredadores. También hacen una estela más grande, que puede atraer la atención.

Esto hace que los intoxicados sean de un 25 a 55 por ciento más propensos a ser comidos por un depredador, estiman los científicos en un estudio del 27 de abril 27 publicado en Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences.

Saltarse la resaca

Y hay reverberaciones en la cadena alimentaria. Si peces o camarones comen suficientes copépodos borrachos, las algas tóxicas pueden permanecer mucho tiempo en el agua porque hay menos copépodos para comerlas, dice Lasley-Rasher.

Desde que los pequeños animales son un alimento tan abundante y popular, las toxinas que ingieren podrían viajar a los niveles superiores de la cadena trófica, dice David Fields del Laboratorio Bigelow para las ciencias del mar, que no participó en la investigación.

Los resultados son razonables, pero también sorprendentes, añade Jonathan Cohen de la Universidad de Delaware. "Yo esperaba que los copépodos monstraran algún grado de incapacitación", añade.

Tal vez este tipo de copépodos se ha vuelto resistente a la toxina después de una larga coexistencia, dicen los investigadores del estudio.

El plancton ciertamente no están ebrios o tratan de emborracharse, pero Lasley-Rasher dice que es un buen paralelo: "Están comiendo algo que está cambiando su comportamiento."

Sin embargo, a falta de cerebro avanzado, al menos no van a tener resaca.

Artículo científico: Intoxicated copepods: ingesting toxic phytoplankton leads to risky behaviour

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