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El hambre también puede causar efectos similares en las personas

Privar a un pez cebra de comida durante seis días aumenta sus posibilidades de ganar una pelea contra un pez bien alimentado porque la inanición activa una determinada vía en su cerebro, han demostrado neurocientíficos de RIKEN. Este hallazgo podría tener implicaciones para otros animales y humanos, ya que la vía neuronal se conserva en todas las especies.

Los animales sociales, incluidos los peces, los gatos y los primates, a menudo luchan para establecer la jerarquía social de un grupo y, por lo tanto, quién elige primero los limitados recursos, como alimentos y parejas. Los neurocientíficos están interesados en descubrir cómo regulan las redes del cerebro estos comportamientos sociales. El pez cebra es un buen tema para estos estudios porque muestra comportamientos de lucha bien definidos.

Si se les pidiera que apostaran por el resultado de una pelea entre un pez cebra bien alimentado y uno que no había comido en seis días, la mayoría de la gente probablemente apostaría su dinero por el pez bien nutrido. Pero un estudio realizado por un equipo dirigido por RIKEN encontró que en el 75% de las peleas, el pez cebra hambriento emerge como el vencedor.

tomografía cabeza de un pez cebraEn un estudio anterior, el equipo había descubierto que un pez cebra tendería a ganar peleas cuando se activaba una vía específica que se originaba en una estructura cerebral llamada habénula, mientras que tendría una propensión a perder peleas si se activara otra vía en la misma región.

Ahora, Haruna Nakajo y Hitoshi Okamoto del Centro RIKEN de Ciencias del Cerebro, junto con sus compañeros de trabajo, han demostrado que el pez cebra hambriento activa la "vía del ganador" en la habénula, lo que hace que sea menos probable que se rindan durante una lucha con otro pez.

Hay lógica en este hallazgo. "Los peces hambrientos están más motivados para obtener comida", explica Nakajo. "Y dado que los ganadores de las peleas obtienen más recursos, como alimentos, tiene sentido que los peces hambrientos se esfuercen más por ganar las peleas".

peces hambrientos y no

Imagen: Los investigadores de RIKEN han demostrado que el hambre activa una vía neuronal en la habénula que hace que un pez sea menos propenso a darse por vencido en un conflicto con otro pez.

El hambre también puede causar efectos similares en las personas. "La vía habénula-interpeduncular se conserva evolutivamente desde los peces hasta los humanos", dice Nakajo. "Entonces pensamos que funciones similares se conservan incluso en humanos".

Una sorpresa fue que el hambre activó la vía ganadora en la habénula a través de un neuropéptido llamado orexina. La orexina es bien conocida por su papel en la regulación del sueño y el apetito, pero no había estado implicada previamente con comportamientos sociales como las peleas. También fue la primera vez que se demostró que la orexina regula la expresión de genes específicos, dice Nakajo.

El equipo tiene ahora la intención de investigar los mecanismos moleculares detrás de esta vía activada por el hambre.

Artículo científico: Hunger Potentiates the Habenular Winner Pathway for Social Conflict by Orexin-Promoted Biased Alternative Splicing of the AMPA Receptor Gene

Etiquetas: HambrePezLucharTiempo
 
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