updated 11:37 PM CET, Dec 6, 2016

El primer gran depredador de los mares no era carnívoro como se pensaba

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Anomalocaris, recreación artística

Un modelo en 3D insinúa que el Anomalocaris (gamba extraña), tenía dientes flexibles

modelo 3D de la boca del Anomalicaris Tras estudiar 400 bocas del Anomalocaris, se demuestra que no era un devorador de trilobites

Resulta que la gran gamba carnívora que una vez gobernó los mares de la Tierra hace unos quinientos millones de años, pudo haber sido en realidad inofensiva. Un nuevo modelo 3-D de las  partes de la boca de la Anomalocaris, junto con la evidencia de que estas piezas no eran duras como los dientes, sino flexibles, muestra que el famoso depredador no podría comer las duras cáscaras de los trilobites y otros animales como ellos en los mares primitivos.

Lo que es más, no hay pruebas en el contenido gástrico o las heces fosilizadas, de que el Anomalocaris comiese nada lo suficientemente duro como para dejar una huella fosilizada. De hecho, fue esta falta de evidencia fósil de alguna preferencia dietética - ya que otros animales de la época muestran fragmentos de lo que comían en sus gargantas -, dio el respaldo que inspiró a la investigación, dijo el paleontólogo James "Whitey" Hagadorn, del Museo de la naturaleza y Ciencia de Denver (Denver Museum of Nature & Science).

Tribute to anomalocaris


Hagadorn presentó los descubrimientos de su equipo sobre Anomalocaris el 1 de noviembre en la reunión anual de la Sociedad Geológica de América en Denver.

"Se suponía que deambulaba por los mares del Cámbrico engullendo trilobites y todo lo demás. Pero en los restos fósiles, la espiral en forma de piña de partes de la boca y los apéndices asociados, como las barbas del Anomalocaris, parecen haber sido todos flexibles. No están mineralizados como el exoesqueleto de los trilobites que supuestamente comía", dijo Hagadorn.

Anomalocaris, recreación artística

Para confirmar sus sospechas, Hagadorn realizó un desarrollo con un modelo en 3-D, analizando los elementos finitos de la boca del Anomalocaris. Esto permitió hacer pruebas de cómo funcionaba la boca y cuánta fuerza podía producir, en otras palabras, qué fuerza tenía su mordedura. El modelo se presentó algunas sorpresas.

"Ni siquiera podía cerrar la boca", dijo Hagadorn. Y no había manera práctica de que estas partes de la boca pudieran producir la fuerza necesaria para romper una cáscara de una langosta moderna, ni una cáscara de camarón, que fueron utilizados en el modelo como análogos de un caparazón de trilobites.

Anomalocaris, recreación artística Otro interesante descubrimiento hecho al mismo tiempo, se produjo tras estudiar más de 400 bocas de Anomalocaris. Hagadorn no encontró en ninguna de ellas algún signo de desgaste. Eso es extraño, porque si fueran dientes auténticos habría marcas, arañazos y otros signos de que se usaban para comer animales de concha dura.

El modelo completo, el contenido intestinal, las heces y el desgaste, sugiere que el Anomalocaris no era un devorador de trilobites. Pero no ayuda a explicar lo que comía este impresionante animal del Cámbrico.

"Tal vez ingería las cosas y luego las escupía", especuló Hagadorn. Otra posibilidad es que de alguna manera rompiese el alimento que estaba comiendo en partículas muy finas antes de ingerirlo. En este momento, lo único que parece cierto es que el más grande depredador conocido del Cámbrico es más misterioso que nunca.

Anomalicaris, de Wikipedia (que imagino que tendrán que corregir después de este nuevo estudio):

Anomalocaris ("gamba extraña") es un género de animales extintos, perteneciente a la familia de los anomalocarídidos, la cual se relaciona con los artrópodos. Se estima que los Anomalocaris existieron entre comienzos y mediados del período Cámbrico, desde hace aproximadamente 525 hasta 510 millones de años. Sus primeros fósiles fueron descubiertos en el esquisto de Ogygopsis, llegando a poseer más hallazgos en el famoso esquisto de Burgess. En un principio, varias partes del cuerpo (descubiertas separadamente) se creían provenientes de distintos animales, hasta que nuevos estudios aclararon la verdadera naturaleza de los fósiles.

fósil de Anomalicaris

En el Anomalocaris se detallaban rasgos muy llamativos como "brazos" armados con espinas, ojos compuestos, lóbulos laterales que rodeaban todo el cuerpo, entre otros. Las diferentes especies de Anomalocaris estaban en la cima de la cadena alimentaria en los océanos del planeta. Alcanzando hasta un metro de largo, se trataba de una criatura realmente gigantesca para su época, por lo que depredaba toda clase de fauna contemporánea.

Anomalicaris, comparación con el tamaño de un hombre La longitud de Anomalocaris variaba desde 60 cm hasta 1 metro. Su distintiva cabeza poseía ojos pedunculados situados en posición dorsolateral, más un par de apéndices segmentados que al extenderse medían 17,5 cm y estaban equipados de afiladas espinas con las que debió agarrar a sus presas y llevársela a la boca. Esta era circular y contaba con 32 láminas superpuestas (4 grandes y 28 pequeñas) provistas de pequeñas púas aserradas que se situaban anilladas alrededor de una abertura central. Se asume que sus ojos eran compuestos, pero dado que este detalle carece de evidencias, resulta ser una reconstrucción tentativa para muchos.

El cuerpo era alargado y estrecho, recubierto por un exoesqueleto sin minerales pero con ciertos tejidos esclerotizados, tales como los de los apéndices y la boca. Numerosos lóbulos laterales recorrían el cuerpo, alcanzando su punto más ancho desde el tercer hasta el quinto lóbulo, y luego angostándose hasta su cola. Se contaban 13 pares, sin embargo, y disponían de una cola en forma de V que se constituía de tres pares de lóbulos dorsolaterales. Es posible que, al ondular los flexibles lóbulos en ambos lados del cuerpo, se propulsasen por el agua ya que cada lóbulo se inclinaba hacia arriba del anterior, y así actuaban como un par de "aletas" mejorando su eficiencia al nadar.

El primer mordisco: Anomalocaris


La vida antes de los dinosaurios


Enlace recomendado: Denver Museum of Nature & Science