Antiguo pez óseo era más grande que un tiburón ballena y un rápido nadador

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Leedsichthys problematicus

El gigantesco Leedsichthys problematicus medía 15 metros de largo y pesaba 45 toneladas

Los peces óseos representan aproximadamente el 95% de todas las especies de peces. Curiosamente, a pesar de la gran cantidad de especies, sus tamaños no son particularmente variados, y los peces óseos son generalmente bastante pequeños.

El pez óseo vivo más grande del mundo es el pez luna o mola mola, que pesa alrededor de 2,3 toneladas métricas.

Mientras tanto, los peces cartilaginosos crecen mucho más, con especies como los tiburones ballena que pesan hasta 34 toneladas métricas.

Los científicos han intentado explicar esta gran discrepancia fijándola en las limitaciones metabólicas. Sin embargo, tal aseveración se aleja del panorama general, parece sugerir un nuevo estudio.

Un equipo internacional de investigadores de España, Brasil y el Reino Unido estudió un antiguo pez óseo llamado Leedsichthys problematicus, que nadó en los océanos de la era Jurásica hace más de 160 millones de años. Este fue uno de los peces óseos más grandes que jamás haya vivido. Tenía 15 metros de largo y pesaba 45 toneladas métricas, lo que significa que era incluso más grande que los actuales tiburones ballena.

Piezas de fósiles de Leedsichthys fueron encontradas por primera vez en 1889 por el coleccionista británico Alfred Leeds. Restos similares se encontraron posteriormente en otros sitios, desde el norte de Alemania hasta Normandía, México y el desierto de Atacama en Chile. El pez gigante era un alimentador de suspensión vertebrado que se alimentaba de grandes cantidades de plancton.

El Leedsichthys puede ser clave para resolver un debate entre biólogos que ha estado ocurriendo durante un tiempo: ¿por qué los peces óseos son tan pequeños en comparación con sus parientes cartilaginosos?

Un argumento dice que los animales grandes generalmente tienen que funcionar con menos oxígeno por masa de tejido, y dado que los peces óseos parecen tener mayores requerimientos metabólicos que los cartilaginosos, simplemente sería físicamente imposible para ellos crecer más allá de un cierto umbral. Tal afirmación, sin embargo, está fuertemente refutada por especies antiguas como el Leedsichthys.

El nuevo estudio sugiere que el argumento de la restricción metabólica no se sostiene en esta discusión, y tenemos que buscar otra cosa. Según los cálculos de los autores, que utilizaron datos de peces óseos vivos, el Leedsichthys no solo habría sobrevivido, sino que también habría prosperado.

Según los resultados publicados en la revista Paleontology, el gigantesco pez podría haber nadado a una velocidad de hasta 17.8 kilómetros por hora, manteniendo el tejido bien oxigenado.

Los científicos todavía no saben por qué no hay en la actualidad ningún gran pez óseo vivo, pero al menos ahora sabemos que su metabolismo no tiene la culpa.

Artículo científico: Assessing metabolic constraints on the maximum body size of actinopterygians: locomotion energetics of Leedsichthys problematicus (Actinopterygii, Pachycormiformes)

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