updated 3:47 PM CET, Dec 7, 2016

Brutal ataque de tiburones en el Plioceno

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ataque de un tiburón

Restos fósiles hallados en Huelva dan evidencia del ataque a una ballena

Una manada de tiburones devoraron con una agresividad extraordinaria los restos de la ballena

También se halló el que podría ser el fósil de foca más antiguo de Europa

restos fósiles de ballena, HuelvaEl Ayuntamiento de Lepe informa que un equipo de paleontólogos dirigidos por Fernando Muñiz ha hallado evidencias fósiles del voraz ataque de una manada de tiburones a una ballena hace 5 millones de años, en el marco de los trabajos de preparación del material del proyecto del Centro de Interpretación Paleontológica en Lepe, coordinados por el propio Consistorio lepero y la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

El citado equipo de paleontólogos, formado asimismo por científicos pertenecientes a las Universidades de Huelva, Copenhague y al Instituto de Investigaciones Geocientíficas de California, han encontrado, según comenta Fernando Muñiz "en una de las mandíbulas inferiores de la ballena extrañas marcas y fracturas en la superficie del hueso, así como numerosos dientes en la arena que lo cubría", por lo que interpretan que se trata de "un excepcional ejemplo de interacción trófica entre depredadores carroñeros (tiburones) y una presa (una ballena)".

Los restos de la ballena, que están siendo objeto de estudio por parte de los paleontólogos, pertenecen a parte del cráneo de la misma recuperado en 2006 en Huelva capital. En este sentido, recientemente y tras su análisis, han llegado a esta conclusión gracias a la excepcional conservación de las evidencias fósiles, que han quedado a modo de marcas en los huesos de la citada ballena.

marcas de los dientes de tiburones, HuelvaLa interpretación revela que las marcas se produjeron posiblemente durante un brutal ataque por parte de una manada de tiburones, muy parecidos a la actual "Cañabota Gata" o "tiburón de siete branquias", a la hora de consumir carroña o carne del cadáver de la ballena, donde los puntiagudos, afilados y cortantes dientes de los tiburones llegaron a rozar o clavarse en los huesos.

Así lo explica el director de la investigación, el paleontólogo Fernando Muñiz: "Dejaron marcas posiblemente debidas a punzadas de tanteo, es decir, cuando uno o varios tiburones dieron simples mordisco al hueso de la mandíbula pero no para arrancar trozos de carne sino más bien para tantear la posible comida. Por otra parte, hay marcas lineales de mordidas, como arañazos, que si reflejan una mordida con el posterior y típico movimiento lateral de la cabeza del tiburón para intentar separar la carne e ingerirla… y lo más espectacular, se han hallado (por el momento) dientes clavados en el hueso de la mandíbula de la ballena".

Los científicos insisten en que debemos imaginar la situación en su contexto hace 5 millones de años durante el periodo geológico conocido como el Plioceno, cuando la mayoría de la provincia onubense estaba sumergida bajo el mar. Entonces, un cadáver de una ballena de unos 6 metros de longitud debió quedar posado en un lecho marino de unos 60 metros de profundidad. Atraídos por el efecto de la descomposición de la carne, una manada de tiburones empezarían a devorar con una agresividad extraordinaria el cuerpo de la ballena. Cuando todo terminó los huesos de la ballena tuvieron que enterrarse de manera rápida dando así comienzo el proceso de fosilización que permite hoy reconstruir la secuencia.

dientes fósiles de tiburón, Huelva

Los datos obtenidos van a ser expuestos para su discusión por parte del equipo de paleontólogos en las próximas Jornadas Nacionales de Paleontología, que se celebrarán del 23 al 26 de septiembre en Ronda (Málaga).

Ya el pasado año los paleontólogos de este mismo equipo  que trabajan en el proyecto del futuro Centro Provincial de Interpretación Paleontológica Ciudad de Lepe (Huelva) anunciaron el hallazgo de los restos pertenecientes a una foca de hace cuatro millones de años. La pieza se corresponde con el hueso pélvico izquierdo de un pinnípedo, perteneciente a una especie de la subfamilia de los Monachinae, grupo al que pertenece también la actual foca monje, de nombre científico 'Monachus Monachus', y que habitaron el mar de Huelva durante el periodo geológico conocido como Plioceno (abarca de 5,3 hasta 1,8 millones de años).

foca monje del mediterráneoEstos hallazgoz permiten ahondar en los conocimientos sobre la distribución biogeográfica y evolución de esta familia de focas en el ámbito Atlántico-Mediterráneo europeo durante los últimos cinco millones de años, ya que "existen suficientes datos para considerar al género de foca actual de Monachus, entre los más primitivos, cuyo origen debió estar en Atlántico norte, donde hace alrededor de 15 millones de años pudo ocurrir la separación filogenético entre las focas monje atlántico-caribeñas y sus parientes de Hawai (hoy extinguida)", explicaba Fernando Muñiz, coordinador del centro provincial.

Ahora a partir del estudio biométrico de este hueso se pretende precisar su sexo y edad, aunque la importancia del descubrimiento está fuera de toda duda, pues como señala Muñiz es la "primera evidencia de restos fósiles de focas del Plioceno cercanas a la foca monje, de toda Andalucía, aunque también son bastantes escasos en la propia península ibérica y seguramente estamos ante el fósil de foca Monachinae más temprano dentro del registro geológico europeo".

(A nivel mundial, la foca monje se halla actualmente en la categoría "en peligro crítico de extinción" inscrita el Libro Rojo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN Red list, 1996). La especie está protegida internacionalmente por los Convenios de Bonn, Berna, Barcelona, el Convenio de Biodiversidad y el acuerdo Cites. En todos los países de la Unión Europea la especie está protegida y de manera especial en Grecia y Portugal, que tienen áreas específicamente destinadas a la protección y conservación de la foca monje.)

Muñiz señalaba además que "Huelva tiene un potencial de yacimientos paleotológicos de animales marinos enorme y este resto de una foca lo confirma. Es lo último que esperábamos encontrar, ya que lo encontrado en la provincia hasta ahora han sido cetáceos y éste de una foca es más raro. Llevamos tiempo investigando en cabezos como el de la joya o el de la plaza de toros".

Ver también: Megalodon, el tiburón gigante del Plioceno    Puijila, una foca de 23 millones de años

Fuente: Ayuntamiento de Lepe

Crédito imágenes:  Fernando Muñiz Guinea - U.S. Fish & Wildlife Service