updated 10:11 PM CET, Dec 4, 2016

Pruebas de ADN insinúan que los romanos desembarcaron en América antes de Colón

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barcos romanos

Semillas de girasol encontradas en un naufragio son una de las evidencias

Nueva evidencia arqueológica y científica dice confirmar que, mucho antes que Cristóbal Colón, los romanos cruzaron el Atlántico y llegaron a América.

Los nuevos resultados se recogen en la tercera edición, que apareció en junio, de "Quando i Romani andavano in America conoscenze scientifiche e scoperte geografiche degli antichi navigatori (Cuando los romanos fueron a América- los descubrimientos científicos y geográficos de los antiguos navegantes)" - (Palombi Editore), escrita por el escritor científico Elio Cadelo.

Y la prueba está en el ADN de las hierbas medicinales que se encontraron en un naufragio romano del siglo I dC frente a la costa de la Toscana. Ampliando las suposiciones hechas en su primera edición, gracias a la contribución de los institutos de investigación, universidades y expertos en la navegación, la historia y la cultura romana, se está dedicando más énfasis a la cartografía en la antigua Roma, el cálculo de la longitud y el conocimiento marinero de la época clásica.

Nuevas pruebas se suman a confirmar que los romanos eran conscientes de la existencia de un continente más allá del Atlántico, y que la navegación - insiste Cadelo - tuvo un papel vital en la antigua Roma. Por último, se han añadido nuevas imágenes que ilustran mejor el texto.

libro romanos en América de Elio CadeloUna de las nuevas pruebas en la tercera edición son los análisis de ADN realizados en medicamentos a base de plantas, lo que indica que en el buque en cuestión viajaba también un médico, como se deduce del descubrimiento de ampollas, vendajes, instrumental quirúrgico y latas selladas que contienen pastillas hechas de muchas verduras, muy valiosas para la comprensión de la farmacopea de que la antigüedad.

Análisis del contenido de ADN de las plantas en las pastillas, "confirmó el uso, ya se conocían muchas plantas medicinales, pero dos - dijo Cadelo - han despertado gran interés: el hibisco, que sólo podría haber venido de la India o Etiopía, y en especial las semillas de girasol. Estas, en particular, y de acuerdo con los conocimientos hasta entonces aceptados, llegaron a Europa sólo después de la conquista española de las Américas".

Por otro lado, la presencia de piñas y maíz en mosaicos, pinturas y estatuas romanas antiguas son la prueba de que había comercio entre los dos lados del Atlántico: esos productos se pueden conseguir sólo de las Américas.

Un elemento importante que se agrega a los otros, destaca el libro de Elio Cadelo, es documentar las operaciones en otros lugares insospechados, "tales como el descubrimiento de alta joyería en vidrio con pan de oro, de las antiguas tiendas de la Roma imperial, encontrada en una tumba principesca japonesa, cerca de Kyoto, y descubierta por los arqueólogos en 1990. "Estos objetos de vidrio, utilizados por los navegantes romanos como moneda de cambio, pueden haber sido llevados a Japón por comerciantes romanos, explica Cadelo, o pueden haber sido negociados en otros puertos del Lejano Oriente entre los comerciantes romanos y japoneses.

Colón descubre AméricaSe conocen, además, monedas romanas desenterradas en excavaciones llevadas a cabo en Corea, e incluso en Nueva Zelanda. A lo ya descrito en la primera edición de Cadelo, este ensayo agrega nuevas evidencias de antiguas visitas a América de fenicios, cartagineses y romanos (ver aquí Nuevas evidencias de asentamientos vikingos en Canadá), y denota que nuestros antepasados tenían conocimientos de astronomía, matemáticas y geografía muy similares a los modernos.

De hecho, en una página poco utilizada de la "Naturalis Historia", Plinio el Viejo dice que el movimiento de rotación de la Tierra sobre su propio eje es ilustrado por la salida y la puesta del Sol cada 24 horas (un medio milenio y medio antes de Copérnico!).

En la tercera edición se añadió una sección importante de la cartografía de Roma, que fue la base del conocimiento geográfico a lo largo de la Edad Media hasta Cristóbal Colón: el propio Aristóteles sugirió que "es posible llegar a la India navegando hacia el oeste". Y con él Platón, Séneca, Diodoro, Plinio, Plutarco, y muchos otros estudiosos de la antigüedad.

Pero los romanos no fueron los únicos en llegar al Nuevo Mundo: la genética ha aportado pruebas irrefutables de la presencia en la América precolombina de los polinesios. Pero ¿por qué no hay rastros de todo esto antes de Cristóbal Colón?. Las rutas comerciales, dijo Elio Cadelo, eran alto secreto y los mapas no estaban muy extendidos, ya que tenían un gran valor económico para sus propietarios que podían "tener derechos exclusivos sobre las importaciones de productos procedentes de tierras desconocidas". Y entonces, como escribe en su prefacio el astrofísico John F. Bignami, queda la "paradoja de Cristóbal Colón": Lo importante, para tener el mérito de un gran descubrimiento, es ser el último en hacerlo, no el primero.