updated 2:26 PM CET, Dec 1, 2016

Una "bolsa de inversión" pirata financia nuevos secuestros

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

  gráfico del incremento de ataques piratas

Inversores de toda Somalia acuden a una especie de "Bolsa" y allí invierten en las futuras aventuras de los piratas

En la principal guarida de los piratas en Somalia, Haradheere, las bandas del mar han establecido una cooperativa para financiar sus secuestros en el mar, una especie de mezcla de una bolsa de valores con la mafia

piratas de Somalia Piratas fuertemente armados del anárquico cuerno de áfrica han sembrado el terror entre los buques que surcan el océano índico y el estratégico golfo de Aden, que une Europa con Asia a través del mar Rojo.

Esta zona de Somalia se ha convertido en un pequeño laboratorio para los teóricos de la economía. Tras el caso de estudio de hiperinflación que padeció el pueblo pirata de Harardhere con el dinero del rescate del Alakrana (cuatro millones de dólares derramados de golpe en un pueblo de 6.000 habitantes con una renta per cápita de unos 600 dólares ha disparado los precios en Harardhere, el pueblo de los secuestradores), ahora viene una clase magistral de mercados financieros, sociedades anónimas y gestión del riesgo.

Las bandas han obtenido decenas de millones de dólares en rescates y han dado lugar a que en la zona se desplieguen fragatas extranjeras que lo único que parecen haber conseguido es que los atacantes lleven a cabo sus capturas más lejos de la costa.

Es un negocio lucrativo que ha atraído a financieros de la diáspora somalí y de otras naciones, y ahora las bandas en Haradheere han establecido un mercado para gestionar sus inversores.

Según cuenta un enviado especial de Reuters, la última idea de los habitantes de esta pequeña localidad somalí que se dedica en exclusiva -24 horas al día y 365 días al año- al viejo oficio de la piratería, ha sido montar una especie de Bolsa de Comercio. Los habitantes de Harardhere y cualquier forastero con algún activo que invertir pueden participar en las campañas corsarias que sus paisanos llevan a cabo con gran éxito en el Océano índico.

dolar en mano Un acaudalado ex pirata llamado Mohammed llevó a Reuters por las pequeñas instalaciones y dijo que la empresa había demostrado ser una forma importante para que los piratas consiguieran apoyo de la comunidad local a sus operaciones, pese a los peligros que suponía.

Los corredores del peculiar parqué de Harardhere aceptan dinero en metálico -la informática aún no ha llegado y las negociaciones son a la vista-, armas o cualquier tipo de efecto que sea de utilidad en el mar. Los bienes se tasan y, si el secuestro culmina con un buen rescate, los accionistas de la operación reclaman la parte proporcional a su inversión.

Sahra Ibrahim, una joven de 22 años, está esperando recibir su “dividendo” en la cola que conduce al local donde la sociedad que asaltó el Alakrana reparte el botín. Sahra aportó un lanzagranadas que le había dejado su ex marido a modo de pensión compensatoria tras el divorcio. Esta feliz porque, esa aportación le ha proporcionado “75.000 dólares desde que me hice socia de la operación.

"Hace cuatro meses, durante las lluvias del monzón, decidimos establecer un mercado de valores. Comenzamos con 15 'compañías marítimas' y ahora contamos con 72. Diez de ellas han tenido éxito hasta ahora a la hora de secuestrar", dijo Mohamed, el antiguo pirata metido ahora a "síndico bursátil". Por compañías marítimas hay que entender partidas de piratas, grupos que, disponiendo de una embarcación, buscan en la cooperativa de Harardhere financiación para salir al mar y capturar un barco extranjero.

La Bolsa funciona las 24 horas del día y se ha convertido en el centro neurálgico de Harardhere. Los corredores conocen mejor que nadie el estado de cada una de las expediciones que “cotizan” en el parqué y son los primeros en enterarse si uno de los barcos ha sufrido bajas o ha sido hundido por alguna fragata extranjera.

En ese caso los inversores pierden el 100% de su inversión. Mohamed remata, “nuestro trabajo es a vida o muerte”. Todo o nada. Arriesgado pero estimulante, especialmente para los más jóvenes. Abdirhaman Alí estudiaba secundaria en un instituto de Mogadiscio hasta hace tres meses, “primero pensé en marcharme y emigrar, pero me acordé de mis paisanos que han muerto en el mar tratando de llegar a Italia, así que elegí esto, en lugar de morir en el desierto o a causa de un mortero en Mogadiscio”.

welcome to Somalia El negocio, por añadidura, no hace sino aumentar. Según Mohamed en los últimos meses los recates se han doblado, “de 2 ó 3 millones a 4 millones de dólares.” El responsable de semejante escalada de precios ha sido, sin duda, el Alakrana, por el que se pagó 4 millones de dólares rompiendo el mercado y disparando el índice de la Bolsa de Haradhere a máximos históricos.

"Las "acciones" están abiertas a todos y todo el mundo puede participar, personalmente en el mar o en tierra, proporcionando fondos, armas o materiales útiles. Hemos hecho de la piratería una actividad de la comunidad".

Haradheere, situado 400 km al noreste de Mogadiscio, solía ser una pequeña localidad pesquera. Ahora es una ciudad bulliciosa donde lujosos 4x4, propiedad de los piratas y de aquellos que les financian, crean ruidosos atascos en sus polvorientas calles, que están llenas de agujeros.

En un país barrido por la sequía que prácticamente no ofrece oportunidades de trabajo para los jóvenes, muchos se han sentido atraídos por las lisonjas que ven que han sido obtenidas en el mar.

Abdirahman Ali era estudiante de secundaria en Mogadiscio hasta hace tres meses, cuando su familia huyó de allí. Ante la opción de irse con sus padres a Lego, su localidad natal, en un área donde los islamistas han prohibido la mayoría de las alternativas de ocio, como ver deporte, el joven optó por unirse a los piratas en Haradheere. Ahora vigila un barco de pesca tailandés retenido en la costa.

"Primero decidí irme del país y emigrar, pero luego recordé a mis colegas difuntos, que murieron en el mar cuando intentaban emigrar a Italia", dijo a Reuters. "Así que elegí esta opción, en lugar de morir en el desierto o por los morteros en Mogadiscio".

El Gobierno somalí del presidente Sheij Sharif Ahmed está contra las cuerdas luchando contra los integristas islámicos, y controla poco más que unas calles de la capital, Mogadiscio.

La administración no tiene influencia en Haradheere, donde un destacado responsable oficial local dijo que la piratería paga prácticamente todo.

"El negocio relacionado con la piratería se ha convertido en la actividad económicamente más rentable de nuestra zona y, como locales, dependemos de sus resultados", dijo Mohamed Adam, vicerresponsable de seguridad de la ciudad.

"El distrito obtiene un porcentaje de cada rescate de los barcos que han sido liberados, y eso va a infraestructuras públicas, incluido nuestro hospital y nuestros colegios públicos", añadió.

La Historia nos dice que muchas fueron las compañías europeas que se fundaron con los mismos métodos y objetivos entre los siglos XVI y XIX. A estos "pescadores reconvertidos" sólo los podemos acusar de ser alumnos aventajados de nuestras nuevas  Escuelas de Negocios. Ah, y se promocionan con camisetas, como debe ser un buen lanzamiento de producto.

Primera lectura: Libertad Digital     Artículo original: Somali sea gangs lure investors at pirate lair