updated 2:26 PM CET, Dec 1, 2016

Mundo marino: una visión diferente

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acuario Gijón

Exposición pionera a nivel internacional en el Acuario de Gijón

Biomímesis (o como imitar la naturaleza a la hora de reconstruir los sistemas productivos humanos, con el fin de hacerlos compatibles con la biosfera)

cartel exposición mundo marino una visión diferente, GijónEl Acuario de Gijón (Ciudad a la que tengo mucho cariño por diversos motivos), en colaboración con la Fundación Prodintec, organiza una exposición pionera a nivel nacional e internacional que mostrará la investigación en el mundo marino aplicando las últimas innovaciones tecnológicas en el campo de la ingeniería de fabricación y diseño industrial.

La exposición está avalada por el Ministerio de Ciencia e Innovación a través del programa Cultura Científica y de la Innovación.

La inauguración será el próximo viernes 25 de septiembre, y estará expuesta durante  más de 2 meses, tiempo en que el público podrá incrementar su conocimiento en los ámbitos de biología marina, el cuidado del medio ambiente y la evolución animal (en conmemoración del año Darwin). También podrá acercarse a las últimas tecnologías de ingeniería de fabricación y diseño de una manera original, sencilla y divertida.

El objetivo general de la exposición es acercar a los visitantes la evolución de las especies del mundo marino y hacerles comprender que a lo largo de la historia el hombre ha ido aprendiendo de la naturaleza (biomimética o biomímesis) la invención y desarrollo de muchas tecnologías con clara aplicación en nuestra vida diaria.

termografía nutria      termografía pingüinos

El componente didáctico de la exposición se verá reforzado con la realización de una serie de talleres, que permitirán a los participantes acercarse a dos mundos muy diferentes: el tecnológico y el marino, de una forma atractiva y divertida.

Lo novedo de la acción consiste en la realización de una exposición en las instalaciones del Acuario de Gijón (Asturias) para mostrar el mundo animal marino desde un punto de vista tecnológico.

El empleo de estas tecnologías de inspección ingenieril (cámara termográfica y cámara de alta velocidad) permitirá al público asistente acercarse a la fauna marina, estudiando y valorando los movimientos de animales tan rápidos que el ojo humano no puede seguir fácilmente o conocer un nuevo método no invasivo que permite controlar su estado de salud basándose en el cambio de temperatura. Asimismo, el animal menos evolucionado (el Nautilus, especie considerada como fósil viviente, ya que ha sobrevivido sin apenas cambios durante millones de años) servirá como punto de partida para introducir una de las tecnologías más innovadoras del hombre: la fabricación por capas.

pez mola acuario de Gijón
Esta muestra, que contará tanto con fotografías y paneles explicativos como con videos y prototipos, pretende ser interactiva y hacer partícipe a todos los asistentes. Por ello se organizarán diversos talleres prácticos de tematicas variadas donde el público podrá experimentar in situ la aplicación de las mencionadas tecnologías.

Además se realizarán visitas guiadas donde se explicará, según el colectivo especifico a quien vaya dirigido (niños, estudiantes de ESO, tercera edad, alumnos de biología, etc...), el mundo marino, las tecnologías y su aplicación al mismo.

Dirigida al público de todas las edades, especializado o no en la materia, el objetivo último es dar a conocer dos mundos, por su complejidad, difíciles de explicar a la sociedad, como son las nuevas tecnologías ingenieriles y la biología marina .

¿Qué es la biomímesis?

biomímesis ranaEl concepto de biomímesis (imitar la naturaleza a la hora de reconstruir los sistemas productivos humanos, con el fin de hacerlos compatibles con la biosfera) recoge esta estrategia, y a mi entender le corresponde un papel clave a la hora de dotar de contenido a la idea más formal de sustentabilidad .

El término biomímesis se usó, en los años noventa, dentro de disciplinas como la robótica, las ciencias de materiales, o la investigación cosmética, con un sentido más restringido que el que vengo proponiendo.

Así, por ejemplo, cabe estudiar la locomoción de los insectos con vistas a desarrollar robots hexápodos que funcionen correctamente. La idea entre los investigadores de tales disciplinas ha sido más la imitación de organismos (o partes de estos) que la imitación de ecosistemas (sin embargo, éste último es el objetivo que a mi entender hemos de plantearnos primordialmente).

biommesis, concepto
Allende esta biomimética ingenieril, podemos tomar el principio de biomímesis en un sentido más amplio: se tratará, entonces, de comprender los principios de funcionamiento de la vida en sus diferentes niveles (y en particular en el nivel ecosistémico) con el objetivo de reconstruir los sistemas humanos de manera que encajen armoniosamente en los sistemas naturales.


No es que exista ninguna agricultura, industria o economía “natural”: sino que, al tener que reintegrar la tecnosfera en la biosfera, estudiar cómo funciona la segunda nos orientará sobre el tipo de cambios que necesita la primera. La biomímesis es una estrategia de reinserción de los sistemas humanos dentro de los sistemas naturales.

Ya a mediados de los años noventa, la idea de ecomímesis había avanzado lo suficiente como para plasmarse en un sólido manual . Janine M. Benyus, la investigadora que lo escribió (popularizando así el término biomimicry en el mundo de habla inglesa), destaca que los sistemas naturales tienen las siguientes diez propiedades interesantes:
biomímesis, la rana en un mundo verde
1.    Funcionan a partir de la luz solar.
2.    Usan solamente la energía imprescindible.
3.    Adecúan forma y función.
4.    Lo reciclan todo.
5.    Recompensan la cooperación.
6.    Acumulan diversidad.
7.    Contrarrestan los excesos desde el interior.
8.    Utilizan la fuerza de los límites.
9.    Aprenden de su contexto.
10.    Cuidan de las generaciones futuras.

La naturaleza, “la única empresa que nunca ha quebrado en unos 4.000 millones de años” según el biólogo Frederic Vester, nos proporciona el modelo para una economía sustentable y de alta productividad. Los ecosistemas naturales funcionan a base de ciclos cerrados de materia, movidos por la energía del sol: ésta es su característica fundamental, si los contemplamos con “mirada económica”.

Se trata de una “economía” cíclica, totalmente renovable y autorreproductiva, sin residuos, y cuya fuente de energía es inagotable en términos humanos: la energía solar en sus diversas manifestaciones (que incluye, por ejemplo, el viento y las olas). En esta economía cíclica natural cada residuo de un proceso se convierte en la materia prima de otro: los ciclos se cierran. Por el contrario, la economía industrial capitalista desarrollada en los últimos dos siglos, considerada en relación con los flujos de materia y de energía, es de naturaleza lineal: los recursos quedan desconectados de los residuos, los ciclos no se cierran.

Seis principios básicos de sustentabilidad

A partir de la biomímesis, del funcionamiento de los ecosistemas, podemos sugerir seis principios básicos para la reconstrucción ecológica de la economía (aunque no tengo aquí espacio para derivarlos de manera más rigurosa):
estrella de mar roja (porania pulvillus)
1.    ESTADO ESTACIONARIO en términos biofísicos.
2.    VIVIR DEL SOL como fuente energética
3.    CERRAR LOS CICLOS de materiales
4.    NO TRANSPORTAR DEMASIADO LEJOS los materiales
5.    EVITAR LOS XENOBIóTICOS como COP (contaminantes orgánicos persistentes), OMG (organismos transgénicos)...
6.    RESPETAR LA DIVERSIDAD.

Ciclos de materiales cerrados, sin contaminación y sin toxicidad, movidos por energía solar, adaptados a la diversidad local: ésta es la esencia de una economía sustentable. Cuando se trata de producción industrial, suele hablarse en este contexto de producción limpia.

A todos los niveles la biomímesis parece una buena idea socioecológica y económico-ecológica:

•    ecología industrial, remedando los ciclos cerrados de los materiales en la biosfera;
•    ecología urbana para reintegrar armónicamente los pueblos y ciudades en los ecosistemas que los circundan;
•    ecoarquitectura buscando que edificios e infraestructuras “pesen poco” sobre los paisajes y ecosistemas;
•    agroecosistemas mucho más cercanos a los ecosistemas naturales que la actual agricultura industrial quimizada;
•    química verde con procesos que permanezcan cerca de la bioquímica de la naturaleza;
•    biotecnología ambientalmente compatible, con biomoléculas artificiales donde sea preciso, pero guiándonos por el proceder de la misma naturaleza, etc.

Hay que indicar, por último, que la idea de biomímesis está estrechamente relacionada con el principio de precaución (el cuarto de los principios para la reconstrucción ecológica de los sistemas humanos que propuse al comienzo de este artículo): para apartarnos de los “modelos” de la naturaleza necesitamos razones mucho más fuertes, y conocimiento mucho más fiable, que para seguirlos.


Esto implica sofrenar el optimismo tecnológico que ha caracterizado la historia de las sociedades industriales, y ser capaces de entender la historia como un aprendizaje al que hay que sacar partido. Sabemos que los privilegiados de este mundo hemos de reducir nuestro impacto ambiental en un factor aproximadamente de diez: es decir, reducir a la décima parte nuestro consumo de energía y materiales, liberando así espacio ambiental para que puedan vivir decentemente los seres humanos del Sur, y el resto de los seres vivos con los que compartimos la biosfera. Una parte de estas reducciones pueden lograrse mediante una “revolución de la ecoeficiencia”, pero no será suficiente: ha de completarse con una “revolución de la suficiencia”, y eso quiere decir modificar pautas de comportamiento, ideas y valores. Precisamos un “factor diez” ético-político, además del “factor diez” en ecoeficiencia que ya se formuló como objetivo en los años noventa del siglo XX. Aquí la educación ambiental puede desempeñar un papel clave.

Este texto en cursiva sobre la biomímesis es de Jorge Riechmann

Enlaces:  Acuario de Gijón   Fundación Prodintec   Ministerio de Ciencia e Innovación

Crédito imágenes: Acuario de Gijón