Caparazón de langosta para reemplazar el plástico de un solo uso

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langosta cocida

Shellworks fabrica un material de quitina infinitamente reciclable

Cuatro diseñadores del Royal College of Art y del Imperial College han encontrado una segunda vida para la cola de langosta que podrías haber derrochado en tu última mariscada. El equipo del proyecto, denominado Shellworks, creó un bioplástico al combinar vinagre con quitina, una sustancia fibrosa que es el componente principal del exoesqueleto de los crustáceos, así como las paredes celulares de los hongos.

A pesar de ser el segundo biopolímero más abundante del mundo, la quitina debe extraerse químicamente de su fuente antes de que se pueda convertir en un material práctico. Aunque actualmente existe una versión comercial de quitina, llamada quitosano, es extremadamente costosa.

Después de darse cuenta de lo caro que es comprar el quitosano (la versión comercial de la quitina) y de los procesos de extracción disponibles que consumen mucho tiempo, los diseñadores decidieron desarrollar su propio método.

"Pasamos semanas tratando de extraer incluso un puñado de quitosano, que fue cuando nos dimos cuenta de que necesitábamos las herramientas adecuadas para el trabajo", dijo el grupo.

Inventaron cinco máquinas de fabricación, llamadas Shelly, Sheety, Vaccy, Dippy y Drippy, con las cuales transformar las conchas de crustáceos en diferentes objetos, asegurándose de no usar ningún aditivo en el proceso que pudiera afectar la reciclabilidad del producto final.

La primera máquina, llamada Shelly, es un extractor a pequeña escala que permite el proceso inicial de extracción de la quitina de los residuos de mariscos.

"El extractor está diseñado para ofrecer un control completo sobre cada parámetro del proceso para permitir una mayor experimentación en el nivel de polímero del material", explicaron los diseñadores.

Cada una de las otras cuatro máquinas explota una propiedad específica de la solución bioplástica para demostrar su potencial, lo que da como resultado diferentes productos como el empaque de ampollas antibacterianas, bolsas de transporte aptas para alimentos y macetas de plantas autofertilizantes.

Sheety, por ejemplo, es un formador de láminas por evaporación que utiliza calor y viento para transformar la solución bioplástica en láminas planas de material. Estas se pueden pegar juntas utilizando la forma líquida del bioplástico.

Shellworks fabrica objetos con caparazones

La versatilidad del material también permitió a los diseñadores lograr diferentes propiedades del material ajustando las proporciones de los ingredientes básicos. Esto significa que podían controlar la rigidez, la flexibilidad y la claridad óptica del material, así como su grosor.

Una vez seco en una de sus tres formas diferentes, el material se puede volver a convertir en la solución bioplástica original, haciéndolo infinitamente reciclable.

Al hacer este proceso más accesible y asequible, Shellworks espera que sus innovaciones puedan permitir el reemplazo a gran escala del plástico que usamos todos los días.

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