updated 3:21 PM CET, Dec 9, 2016

Open Sailing: islas flotantes contra la subida del nivel del Mar

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Open Sailing, recreación artística

Las islas de Tuvalu piden entre lágrimas que las salven de ser engullidas por el mar

El artista Cesar Harada propone un sistema de viviendas flotantes para vivir en alta mar

protesta islas Tuvalu, Copenhague
En un emotivo llamamiento, el delegado de las islas pacíficas de Tuvalu consiguió hoy el protagonismo en la sesión plenaria de la Cumbre de la ONU sobre el Cambio Climático de Copenhague, al apelar a los 192 países participantes a que adopten urgentes medidas para frenar el calentamiento global y evitar así la desaparición del país.

El archipiélago, cuya altitud máxima sobre el nivel del mar es de apenas cinco metros, está seriamente amenazado por la subida del nivel de las aguas generada por el calentamiento global.
Ian Fry, con lágrimas en los ojos, pidió también a los países en desarrollo que se comprometan de manera vinculante a recortar sus emisiones para salvar a esta diminuta nación de 11.600 habitantes. "El destino de mi país está en sus manos", dijo Fry tras apuntar que es irónico que para tomar una decisión en este foro haya que esperar a que se decida el Senado de EE.UU., en alusión a la aprobación pendiente en esa Cámara del proyecto medioambiental presentado por el presidente, Barack Obama.

playa-tuvalu.jpg La isla y los atolones que forman este Estado independiente desde 1978 tienen una altitud máxima sobre el nivel del mar de apenas cinco metros y están seriamente amenazadas por la subida del nivel del mar generada por el calentamiento global. Según los acuerdos de algunos estudios científicos, de mantener la tendencia al alza de las temperaturas, la subida del nivel del mar hará desaparecer Tuvalu hacia 2050.

Tuvalu se ha erigido en los últimos seis días de negociaciones en representante de las islas pacíficas y en ariete de los países emergentes, a los que reclama compromisos vinculantes de reducción de emisiones de dióxido de carbono (CO2), algo a lo que, según el Protocolo de Kioto, sólo están obligados los países ricos.

Puede que la solución de estos países amenazados por la subida del nivel del mar la tenga el artista Cesar Harada, que propone un sistema de viviendas flotantes para mudarse a aguas internacionales. Este vídeo nos hace una presentación del proyecto:

"La mejor forma de predecir el futuro es inventarlo". La frase es del ingeniero informático Alan Kay, pero Cesar Harada ha decidido convertirla en su lema e inventar su futuro en alta mar. Harada (Bayona, Francia, 1983) es artista, hijo del escultor japonés Tetsuo Harada y de madre francesa. Vive entre Londres y París, por el momento. Porque, mientras la mayoría de los mortales planea trasladarse al campo o la playa, Harada quiere irse a vivir en aguas internacionales de los océanos.

Open Sailing recreación artística
Por eso ha puesto en marcha Open Sailing (www.opensailing.net). Este proyecto interdisciplinar, abierto y colaborativo explora las posibilidades de la arquitectura marina. "La idea es desarrollar y construir un sistema de viviendas flotantes, que permitan la vida humana de forma totalmente autónoma, sostenible y respetuosa, pero también divertida y agradable" explica Harada.

Este peculiar arquitecto -acompañado por dos colaboradores, Carla Castaño (de Barcelona) y Ollie Palmer (de Londres)- ha presentado en Barcelona Open Sailing, en el marco del encuentro Now solar sobre tecnologías y energías sostenibles, que ha organizado el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) en colaboración con la Fundación Terra.

Tras intentar construir un prototipo de vivienda pensado para ocho personas, para evitar los obstáculos burocráticos, Harada ha reducido las dimensiones. Y ahora trabaja en algo parecido a una estación internacional oceánica, más pequeña, pero con los módulos indispensables para vivir, producir energía, cultivar vegetales en jardines flotantes abonados con los desechos orgánicos y criar (o más bien atraer) los peces lanzando plancton en el agua. "Podemos hacer converger los rayos del sol en un determinado perímetro del mar para calentar el agua y crear un hábitat más favorable a los peces", indica Harada.

La estación oceánica, prevista para el próximo verano, se basa en una arquitectura instintiva que reacciona como un animal. "Cuando la situación es favorable los módulos se alejan del elemento central, si es peligrosa se reagrupan", explica Harada. Para su diseño se ha inspirado en una medusa con largos tentáculos y una especie de vela que se hincha cuando quiere desplazarse. Y sus viviendas flotantes son un híbrido entre un barco y una plataforma petrolífera (pero mucho más bonitas) que se desplazan gracias al viento y las corrientes. En el proyecto trabajan 40 personas, incluidos científicos.

El proyecto se inició como una estrategia de supervivencia, a partir de la recopilación de un mapa de los miedos en el que todos pueden participar a través de (www.hi-ve.net) con la idea de convertir estos miedos en una fuerza de energía positiva.

"Los océanos son los lugares más seguros del planeta", concluye Harada. Hace unos meses también se daba a conocer otro proyecto de islas flotantes del del arquitecto belga Vincent Callebaut, Lylipad.

Enlaces:    Islas de Tuvalu      Open Sailing