La malaria aceleró la evolución humana en este archipiélago africano

playa de Cabo Verde

La malaria se sigue cobrando hasta un millón de vidas cada año, la mayoría de ellas niños

La malaria es un antiguo flagelo, pero todavía está dejando su huella en el genoma humano. Y ahora, los investigadores han descubierto rastros recientes de adaptación a la malaria en el ADN de personas de Cabo Verde, una nación insular frente a la costa africana.

Cabo Verde, un archipiélago de diez islas en el Océano Atlántico a unas 385 millas de la costa de Senegal, estuvo deshabitado hasta mediados del siglo XV, cuando fue colonizado por marineros portugueses que trajeron consigo africanos esclavizados y los obligaron a trabajar la tierra.

Los africanos que fueron llevados por la fuerza a Cabo Verde portaban una mutación genética, de la que carecían los colonos europeos, que evita que un tipo de parásito de la malaria conocido como Plasmodium vivax invada los glóbulos rojos. Entre los parásitos de la malaria, Plasmodium vivax es el más extendido y pone en riesgo a un tercio de la población mundial.

Las personas que posteriormente heredaron la mutación protectora cuando africanos y europeos se mezclaron tenían una ventaja de supervivencia tan grande que, en solo 20 generaciones, la proporción de isleños que la portaban había aumentado, informan los investigadores.

Se cree que otros ejemplos de adaptación genética en humanos se han desarrollado durante decenas a cientos de miles de años. Pero el desarrollo de la resistencia a la malaria en Cabo Verde tomó solo 500 años.

"Eso es un abrir y cerrar de ojos en la escala del tiempo evolutivo", dijo el primer autor Iman Hamid, un estudiante de Ph.D. en el laboratorio de la profesora asistente Amy Goldberg en la Universidad de Duke.

No es sorprendente que un gen que protege de la malaria dé a las personas que lo portan una ventaja evolutiva, dijeron los investigadores. Una de las enfermedades más antiguas que se conocen, la malaria se sigue cobrando hasta un millón de vidas cada año, la mayoría de ellas niños.

Los hallazgos representan uno de los cambios más rápidos y dramáticos medidos en el genoma humano, dice un equipo dirigido por Goldberg y Sandra Beleza de la Universidad de Leicester.

Los investigadores analizaron el ADN de 563 isleños. Utilizando métodos estadísticos que desarrollaron para personas con ascendencia mixta, compararon la isla de Santiago, donde la malaria siempre ha sido una realidad, con otras islas de Cabo Verde, donde la enfermedad ha sido menos prevalente.

El equipo descubrió que la frecuencia de la mutación protectora en Santiago es más alta de lo esperado hoy, dada la cantidad de ascendencia de los isleños que se remonta a África frente a Europa.

Plasmodium vivax al microscopioEs decir, las posibilidades de que una persona sobreviva y tenga una familia gracias a su código genético —la fuerza de la selección— eran tan grandes que la variante protectora se extendía más allá de los aportes de los africanos que llegaban a las costas de Santiago. No ocurrió lo mismo en otras partes del archipiélago.

Los análisis del equipo también mostraron que a medida que se propagaba la mutación protectora, tramos cercanos de ADN similar al africano hicieron autostop junto con ella, pero solo en Santiago plagado de malaria y no en otras islas de Cabo Verde.

Juntos, los resultados sugieren que lo que estaban detectando era el resultado de la adaptación en el pasado reciente, en los pocos cientos de años desde que se colonizaron las islas, y no simplemente la huella persistente de procesos que sucedieron hace mucho tiempo en África.

Los seres humanos evolucionan constantemente pero, durante las últimas 10 a 100 generaciones, ha sido difícil encontrar pruebas de una reciente adaptación genética. Parte del problema es que, en escalas de tiempo tan cortas, los cambios en las frecuencias de los genes pueden ser difíciles de detectar utilizando métodos estadísticos tradicionales.

Pero al utilizar patrones de ascendencia genética para ayudar a reconstruir la historia de los isleños de Cabo Verde, los investigadores pudieron detectar cambios evolutivos que por alto las técnicas anteriores pasaron.

Los autores esperan extender sus métodos para estudiar otras poblaciones donde la migración masiva significa que los migrantes están expuestos a diferentes enfermedades y entornos de los que estaban antes.

"Los humanos todavía están evolucionando y aquí tenemos pruebas", dijo Hamid.

La investgación se publica este mes en la revista eLife: Rapid adaptation to malaria facilitated by admixture in the human population of Cabo Verde

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