Se extinguió durante una edad de hielo, pero es posible que el frío no fuera el culpable de su desaparición
Hace tres millones de años, un pariente extinto de los grandes pingüinos actuales —emperadores y reyes— vivió en Aotearoa, Nueva Zelanda.
"Lo sabemos porque nuestro nuevo estudio describe un espectacular cráneo fosilizado de un gran pingüino hallado en la costa de Taranaki. En total, es un 31% más largo que el cráneo de un pingüino emperador (Aptenodytes forsteri), que puede medir más de un metro de alto y pesar más de 35 kilogramos", dice Daniel Thomas, profesor honorario de ciencias biológicas en la Universidad de Auckland, Waipapa Taumata Rau.
Sin embargo, en comparación con los pingüinos emperador, el gran pingüino de Taranaki tenía un pico mucho más fuerte y largo. Probablemente se parecía más a un pingüino rey (Aptenodytes patagonicus), solo que mucho más grande.
Imagen derecha: Impresión artística del extinto pingüino gigante que vivió en Nueva Zelanda hace unos tres millones de años. Simone Giovanardi, CC BY-SA
En aquella época, el mundo era más cálido que hoy. Pero cuando el clima se enfrió, este pingüino desapareció.
Los autores sostienen que el frío no fue el culpable, ya que los pingüinos crestados y pequeños de Nueva Zelanda resistieron el mismo cambio y sobrevivieron. Los pingüinos gigantes se desplazaron al sur y hoy viven en las tierras heladas de la Antártida. Entonces, ¿Qué llevó a su antiguo pariente a la extinción?
Los sedimentos que ahora forman los acantilados de la costa sur de Taranaki se depositaron en una época en la que las temperaturas globales eran unos 3 °C superiores a las de la era preindustrial. Los fósiles de este período están transformando nuestra comprensión de cómo podría responder la biodiversidad al aumento de las temperaturas.
Por ejemplo, Aotearoa fue el hogar del pez cofre y la foca monje, ambas especies (sub)tropicales en la actualidad. En una extraña contradicción, coexistieron con los grandes pingüinos —que ahora solo se encuentran en climas mucho más fríos— en la antigua Nueva Zelanda.
Imagen: Hoy en día, los pingüinos gigantes se limitan a las islas subantárticas y a la costa de la Antártida (mapa de la izquierda). Sin embargo, la antigua Nueva Zelanda albergó una especie extinta de pingüino gigante hace unos tres millones de años, durante un período de la historia de la Tierra conocido como el Período Cálido Piacenciano medio. CC BY-SA
Las colonias de cría de pingüinos rey más septentrionales se encuentran actualmente alrededor de la latitud 46,1°S, en las islas subantárticas Crozet, donde las temperaturas del agua de mar alcanzan entre 3 y 10 °C. A partir de ahí, el frío se intensifica hacia las latitudes más altas, donde habitan los pingüinos emperador.
Hace tres millones de años, los grandes pingüinos de Aotearoa se extendían hasta los 40,5° S, donde entonces se encontraba Taranaki Sur. Buscaban alimento en aguas a 20°C, mucho más cálidas que las que experimentan sus parientes hoy.
Esta agradable existencia terminó con las glaciaciones del Pleistoceno, hace unos 2,58 millones de años. La extensión del hielo y el nivel del mar se desplazaron hacia adelante y hacia atrás a medida que las temperaturas fluctuaban y finalmente descendían. Pero ¿Por qué este enfriamiento erradicaría de Nueva Zelanda a los pingüinos gigantes, que prosperan en las actuales condiciones polares?
Depredadores aéreos gigantes
Es limitada la evidencia fósil de pingüinos gigantes en Aotearoa y las razones exactas de su desaparición siguen sin estar claras. Aun así, su mera presencia sugiere que estaban menos limitados por las temperaturas superficiales del mar de lo que se creía. Debe haber otro mecanismo en juego.
Hasta hace unos 500 años, Aotearoa era el coto de caza del águila gigante de Haast y del enorme aguilucho de Forbes. Estas eran grandes rapaces. Incluían en su dieta grandes aves como el moa. Sus ancestros llegaron desde Australia en los últimos tres millones de años.
"Basándonos en lo que observamos en los actuales pingüinos gigantes, es casi seguro que el pingüino gigante de Taranaki formó grandes colonias expuestas a lo largo de la costa. Estas podrían haber sido presa fácil de un águila gigante o un aguilucho que cazaba desde el aire", dijo el coautor del estudio Alan Tennyson, curador de vertebrados del Museo de Nueva Zelanda Te Papa Tongarewa.
Imagen: El cráneo fósil (arriba) del extinto pingüino gigante en su forma original estimada, en comparación con los cráneos de un pingüino rey (centro) y un pingüino emperador (abajo). CC BY-NC-ND
En cambio, los pingüinos más pequeños que aún se encuentran en Aotearoa hoy en día tienen un comportamiento reproductivo más críptico. Anidan en madrigueras, grietas naturales y densa vegetación, y tienden a cruzar las playas de noche, lo que podría haberles ayudado a evitar a los depredadores aéreos.
Sin embargo, la depredación terrestre es solo una hipótesis que explica por qué estos pingüinos se extinguieron en la región mientras otros sobrevivieron. Otras posibilidades incluyen cambios en el entorno marino.
Sabemos que la reducción en la disponibilidad de alimentos puede ser devastadora para los pingüinos, pero es difícil entender por qué esto afectaría especialmente a los grandes pingüinos.
"Es importante destacar que nuestro estudio aporta nuevos conocimientos sobre la tolerancia del hábitat de los pingüinos gigantes. Tanto los pingüinos rey como los emperadores actuales pueden soportar temperaturas hasta 20 °C superiores a las que suelen alcanzar para alimentarse", dice el coautor Felix Georg Marx, también curador de vertebrados en el Museo de Nueva Zelanda Te Papa Tongarewa.
Hace tres millones de años, su pariente experimentó ese calor. A medida que el mundo continúa calentándose, debemos recordar que el área de distribución geográfica de una especie puede cambiar según las circunstancias.
El ecosistema marino de Aotearoa se trasladará a la zona habitable de muchas nuevas especies, lo que hará que las investigaciones del último período cálido sean más importantes que nunca.
La investigación fue publicada en el Journal of Paleontology: Emperor penguin’s fossil relatives inhabited subtropical waters













