updated 3:21 PM CET, Dec 9, 2016

Muere la joven ballena franca auxiliada el mes pasado en Florida

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Debilitada y herida por el largo entrelazamiento, fue fácil presa de los tiburones

Enredos y colisiones con buques las mayores amenazas para las ballenas

ballenato de ballena franca austral La muerte del ballenato de ballena franca al que se le realizó una ayuda sin precedentes en aguas de Florida el mes pasado, hace pensar que, si bien las respuestas al desenredo dan a los animales una mejor oportunidad de supervivencia, la prevención de enredos en artes de pesca es de suma importancia.

El 3 de febrero, el científico de la NOAA Barb Zoodsma se unió a los socios de numerosas agencias estatales y locales, junto con investigadores de instituciones académicas y organizaciones sin fines de lucro, para realizar una necropsia --autopsia de los animales-- de esta ballena franca jóven. El animal fue visto flotando muerto en San Agustín, Florida, por un equipo de reconocimiento aéreo de Florida Fish and Wildlife Conservation Commission dos días antes, y fue remolcado a la costa para su examen. 

Los científicos ya estaban familiarizados con este animal. Se le vio enredado por primera vez con una cuerda de pesca el día de Navidad del pasado año, esta ballena hembra de dos años de edad había sido objeto de mucha atención durante el nuevo año. Hubo dos intentos por separado de desenredarla, el 30 de diciembre 2010 y 15 de enero 2011, y más de 200 pies de cuerda críticamente enredada habían sido retirados. Por desgracia, como los científicos ya se temían, estos esfuerzos de respuesta sin precedentes no fueron suficientes para salvar su vida.

necropsia ballenato en Florida

Liderados por el jefe del equipo de autopsia, William McLellan, de la Universidad de Carolina del Norte en Wilmington, y asistido por el Dr. Michael Moore, de Woods Hole Oceanographic Institution, y Alex Costidis de la Universidad de la Florida, los científicos examinaron este ejemplar de ballena de 31 pies, y 15.000 libras de peso en busca de pistas de su muerte. Numerosas lesiones de su prolongado enredo y mordeduras de tiburones fueron examinadas a fondo, y muestras de tejido de las heridas serán enviadas a los laboratorios para estudios posteriores. Los resultados finales de la necropsia dependerán de estos análisis y no estarán disponible por algún tiempo.

Las observaciones iniciales conducen a los investigadores a la conclusión de que esta ballena estaba enredada por meses. Las partes de la cuerda que no pudieron ser eliminados durante los trabajos de desenredo resultaron quedar incrustadas en la boca de la ballena, posiblemente impidiendo su alimentación. La hembra joven perdió significativamente peso. Debilitada y herida por el largo entrelazamiento, fue fácil presa de los tiburones. Las marcas de mordidas en el cuerpo sugieren que los tiburones pudieron haber rematado a la ballena herida al cortar las venas principales en la base de la cola (se aprecian con claridad las grandes mordeduras en la imagen de más arriba).

cuerda enredada en la cabeza de ballena en Florida

La cuerda retirada de la ballena se utiliza en líneas flotantes de trampas en pesca con nasas. El NOAA Fisheries Service ha prohibido estas largas líneas flotantes en la costa atlántica de EE.UU. en un intento para tratar de reducir estos letales enredos, pero se sigue utilizando en algunas pesquerías internacionales.

La necropsia fue un esfuerzo de varias organizaciones, con expertos provenientes de varios estados. Los socios de la NOAA en la necropsia incluyen: Florida Fish and Wildlife Conservation Commission, el Georgia Aquarium Dolphin Conservation Field Station, Georgia Department of Natural Resources, Hubbs Sea World, St John’s County, University of Florida, University of North Florida, University of North Carolina at Wilmington, Woods Hole Oceanographic Institution, y el Virginia Aquarium.

Con sólo de 300 a 400 ejemplares, las ballenas francas del Atlántico Norte se encuentran entre las ballenas más amenazadas del mundo. Colisiones con embarcaciones y artes de pesca fijas son las dos mayores amenazas para su recuperación.

Crédito imágenes: Florida Fish and Wildlife Conservation Commission | EcoHealth Alliance | NOAA