Los científicos denominan a la conducta como "comportamiento epimelético"
De vez en cuando el océano revela algo que rompe con las ideas preconcebidas sobre los animales. Un ejemplo es lo ocurrido recientemente frente a las costas de Australia Occidental, el caso de Fraggle, una delfín nariz de botella que pasó casi seis días cargando a su cría muerta, negándose a dejar que su pequeño cuerpo se hundiera.
Todo quedó grabado en vídeo, filmado por un dron gracias a Geographe Marine Research, y se entiende por qué se ha vuelto viral. Ahí está Fraggle, manteniendo el equilibrio y levantando a la cría una y otra vez, a veces con sus compañeros de manada siguiéndola en silencio, arrastrados por las corrientes.
La cría solo había vivido un par de semanas. Los científicos denominan a la conducta de Fraggle como "comportamiento epimelético", que básicamente se refiere a actos de cuidado hacia un compañero muerto o moribundo. Los biólogos marinos lo han observado en delfines, ballenas e incluso orcas. Aun así, es raro filmar en vídeo una persistencia tan pura. Resulta difícil ver las imágenes sin preguntarse: "¿Los animales también sufren?".
La desgarradora historia de Fraggle: ¿Qué sucedió?
La historia de Fraggle es aún más desgarradora cuando se conoce su pasado. Para cuando esto sucedió, ya había perdido cuatro crías; dos de ellas en los últimos años.
Cada vez que el pequeño cuerpo comenzaba a deslizarse hacia las profundidades, Fraggle lo empujaba hacia arriba con su hocico; simplemente no lo dejaba atrás. Mientras tanto, otros delfines merodeaban cerca, lo cual es lógico, ya que los delfines nariz de botella son animales muy sociables. Quizás sabían, a su manera, lo que ella estaba haciendo.
Esto no es un hecho aislado, pero tampoco es común. A lo largo de los años, han llegado historias de diferentes océanos: madres ballena que sostienen a sus crías muertas durante días.
Orcas como la famosa Tahlequah (J35) que remolcó a su cría durante 17 días y más de 1.600 kilómetros. La noticia se extendió por todo el mundo, convirtiendo a Tahlequah en un símbolo no solo del duelo en animales, sino también de lo mucho que la gente desconoce el mundo emocional de otras especies. La actuación de Fraggle se sitúa en esa misma línea: un amor puro y decidido, si es que esa palabra es apropiada.
¿Existe una explicación científica para este comportamiento?
Los científicos, sin embargo, actúan con cautela. Resulta tentador afirmar que los delfines experimentan el duelo de la misma manera que los humanos, pero la realidad es más compleja. Los delfines no pueden hablar de lo que sienten. Lo que sí está claro es que tienen grandes cerebros, grupos sociales muy unidos y se comunican de maneras que los investigadores apenas comienzan a comprender. El vínculo entre una madre delfín y su cría es fuerte; tan fuerte que, a veces, incluso después de la muerte, el instinto hace que la madre siga cuidando de su cría.
¿Es "duelo" o es una especie de confusión el hecho de que la madre no se dé cuenta de que su cría realmente se ha ido? Quizás sean ambas cosas o algo más enredado. Algunos investigadores afirman que el vínculo materno es tan poderoso y está tan influenciado por las hormonas después del parto que la madre simplemente no puede soltar a su cría, al menos no de inmediato. ¿La respuesta definitiva? Nadie lo sabe con certeza. Sigue siendo uno de esos misterios de la naturaleza que la ciencia no logra descifrar.
Pero esto tiene un precio. Mientras Fraggle seguía cargando a su cría, gastaba energía, perdía alimento e incluso dedicaba menos tiempo a protegerse. Los investigadores de Geographe Marine Research lo vieron suceder en tiempo real: pronto, Fraggle tendría que soltarla, simplemente para sobrevivir.
La opinión de Internet
La historia ha generado una gran conmoción en internet, ya que la gente vio a una madre que se negaba a abandonar a su bebé, una manada que no la abandonaba y algo verdaderamente universal en la escena. Si bien los científicos recomiendan un lenguaje preciso, denominándolo "atención post mortem" en lugar de duelo, es difícil no percibir algo profundamente familiar en las imágenes.
Algunos internautas comentaron: "Una madre, es lo que hace una madre", mientras que otros quedaron simplemente fascinados por el dolor que soportan las madres: "¿Cómo hacen las madres para hacer todo esto y seguir presentes?".
En definitiva, esa idea perdura mucho después de que termine el vídeo: la actuación de Fraggle nos recuerda que la vida de los delfines no se reduce a una serie de movimientos instintivos; está llena de matices sociales y, posiblemente, de su propia forma de tristeza o lealtad. La línea entre las emociones animales y humanas es más difusa de lo que se creía, y el océano aún guarda muchos secretos sobre el mundo interior de las criaturas que nadan justo al lado de nuestra vista.












