updated 12:27 AM CET, Dec 9, 2016

La mayoría de las muertes de ballenas en últimos 40 años causadas por humanos

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ballena enredada en una red de pesca

La actividad humana sigue matando ballenas francas, uno de los animales más amenazados del océano

Las medidas de protección parecen no haber tenido ningún impacto en las muertes de ballenas, según un nuevo estudio que refuerza la necesidad de criterios científicos para la reducción de la gran mortalidad de ballenas.

La actividad humana sigue matando ballenas francas, uno de los animales más amenazados del océano. Un análisis de cuatro décadas de muertes de ballenas demuestra que los intentos para evitarlas no han tenido un impacto demostrable.

Sólo alrededor de 460 ballenas francas (Eubalaena glacialis) se cree que están nadando en las aguas frente a la costa este de Canadá y Estados Unidos. Los gobiernos de ambos países han implementado varias medidas para proteger a las ballenas de enredarse en redes de pesca o de ser golpeadas por los buques, tales como la ‘ship strike rule’ de los EE.UU. que limita la velocidad de los buques en determinadas zonas. Esta norma entró en vigor en 2008 y expira el próximo año.

ballena muerta por la colisión con barcoLos investigadores de mamíferos marinos Julie van der Hoop y Michael Moore, de la Institución Oceanográfica Woods Hole en Woods Hole, Massachusetts, y sus colegas, analizaron todas las muertes conocidas de ocho especies de grandes ballenas en el Atlántico noroccidental entre 1970 y 2009. Durante ese tiempo murieron 122 ballenas francas, junto con 473 ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae), 257 ballenas de aleta (Balaenoptera physalus) y decenas de ballenas de otras especies. Cuando los autores fueron capaces de asignar las causas de la muerte, la más frecuente fue "interacciones humanas", apareciendo en el 67% de los casos. El enredo en redes de pesca fue la principal causa de muerte en esta categoría.

Las medidas de protección no parecen haber tenido ningún impacto en las muertes de ballenas, según el estudio publicado en línea en Conservation Biology. Aunque varias de las reglas se implementaron sólo hacia el final del período de estudio, Moore todavía admite que el hallazgo es "muy decepcionante".

Signos de esperanza

Pero Moore también señala que el estudio fue una análisis a "brocha gorda". No es específico de los esfuerzos locales - tales como mover las rutas de navegación en la bahía de Fundy entre las provincias canadienses de Nueva Brunswick y Nueva Escocia - que "sin duda" ayudó a la conservación de las ballenas francas, pero que no se muestra en una vista más amplia.

El análisis también señala que los futuros esfuerzos de protección podrían estar mejor enfocados. Van der Hoop señala que sus estimaciones de donde se producen choques con embarcaciones muestran un gran pico en las aguas alrededor de Cabo Hatteras, justo al norte de Morehead City, en Carolina del Norte. Casi no se han implementado acciones en la región para reducir las muertes de ballenas, por lo que aquí un enfoque en la prevención de colisiones con embarcaciones podría ser enormemente valioso.

ballena muerta por la colisión con barco en una playaGreg Silber, un investigador de mamíferos marinos en el National Marine Fisheries Service de los EE.UU., con sede en Silver Spring, Maryland, dice que este último trabajo "ayuda a reforzar la necesidad de enfoques reflexivos y basados en la ciencia y el equilibrio para reducir las pérdidas causadas por humanos en la mortalidad de las grandes ballenas".

Silber y su colega Shannon Bettridge, también del servicio de pesca, concluyó en un informe a principios de este año que era demasiado pronto para decir si la ‘ship strike rule’ fue efectiva. El cumplimiento de la norma era pobre después de haber sido aplicada, anota Silber, pero se ha mejorado recientemente. Su informe insta a que deben continuar las restricciones de velocidad, y sugirió que esto podría ampliarse para incluir los buques más pequeños.

Aunque la población de ballena franca ha tenido algunos malos años a mediados de la década de 2000 cuando el número se redujo, Silber tiene la esperanza de que la especie está al doblar una esquina. "La población de ballena franca del Atlántico Norte parece estar creciendo", dice, "pero no está fuera de peligro".

Moore también ha visto señales de que las cosas han mejorado desde 2009. Su equipo cuenta con financiamiento del gobierno de los EE.UU. para llevar a cabo las autopsias de las ballenas francas. "He tenido dificultades para gastar el dinero en los últimos años", dice, "y eso es una señal muy positiva".

Artículo científico: Assessment of Management to Mitigate Anthropogenic Effects on Large Whales