updated 2:26 PM CET, Dec 1, 2016

Las orcas motivaron la ecolocalización de la marsopa

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marsopa de puerto

Las marsopas probablemente evolucionaron a clics de alta frecuencia como un lenguaje secreto

Las aguas costeras ocupadas pueden ser fatalmente seductoras para las ballenas, los peces son abundantes, y también lo son las redes de los pescadores.

Sin embargo, el más pequeño de los cetáceos, la marsopa, tienen grandes habilidades de ecolocalización que les ayudan a distinguir en ambientes marinos hoy en día llenos de gente, desde comidas pequeñas a las redes.

Los mamíferos utilizan clics de sonar más cortos y de mayor frecuencia que muchas otras ballenas dentadas. Estas ondas biosonar rebotan en los objetos bajo el agua y devuelven un débil eco que las marsopas interpretan para determinar la ubicación y la forma de pequeños obstáculos.

Un nuevo estudio sostiene que las marsopas pueden agradecer a sus enemigos mortales, las orcas, la capacidad de refinado de la ecolocalización que les ayuda a sobrevivir en paisajes marinos humanos hoy contaminados. Las marsopas probablemente evolucionaron a clics de alta frecuencia en algo así como un lenguaje secreto para eludir a las orcas depredadoras, dicen los investigadores.

"Durante millones de años la marsopa ha desarrollado su capacidad de emitir el sonido del clic a muy alta frecuencia que las orcas tienen dificultad para oír, ya que no pueden oír sonidos que son mucho mayores que aproximadamente 100 kHz", explicó en un comunicado el investigador del estudio Lee Miller, de la Universidad del Sur de Dinamarca. "La audición de la orca es mejor en torno a los 20 kHz, por lo que es difícil para ellas detectar una marsopa".

Se cree que la ecolocación puede haber evolucionado primero en las ballenas dentadas hace unos 30 millones de años, y la capacidad ha ido cambiando en respuesta a diferentes amenazas. Las orcas pueden representar una de esas amenazas. Son cazadores muy inteligentes y sofisticados que con frecuencia se aprovechan de otros mamíferos marinos, pero que incluso han sido conocidas por atacar a cetáceos tan grandes como los cachalotes.

Después de la aparición de las orcas hace 5-10 millones de años, la evolución comenzó a favorecer a las criaturas que podrían evitar a las orcas, dicen los investigadores.

"Una forma de evitar ser comido era emitir sonidos de ecolocalización que eran difíciles de detectar para las orcas - por lo tanto esa capacidad se vio favorecida por la evolución", dijo Miller y su compañero investigador Magnus Wahlberg.

Cada clic de la marsopa es sólo una cien millonésima parte de un segundo, con una frecuencia de alrededor de 130 kHz. Eso va mucho más allá de las frecuencias que pueden oír los seres humanos (hasta 20 kHz) e incluso los perros (hasta 60 kHz).

Como explica Miller, esta frecuencia resulta más eficaz para las marsopas.

"Además de evitar a las orcas, hay otra ventaja: Es también en estas frecuencias que el ruido natural en el océano es el más bajo", explicó Miller en un comunicado. "Así, las marsopas pueden oír mejor los ecos de los objetos y presas cuando utilizan estos clicks de sonidos".

La investigación se detalla en línea en Frontiers in Integrative Physiology: Echolocation by the harbor porpoise: life in coastal waters