updated 6:04 PM CET, Dec 6, 2016

Migaloo, la ballena blanca, vista de nuevo

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Migaloo, la ballena jorobada blanca

Migaloo viaja cada verano a las aguas más frías de la Antártida

Migaloo, la ballena blanca, realizando un salto
La ballena jorobada albina Migaloo, la única de este tipo jamás vista, ha vuelto a ser divisada en aguas de los mares de Australia, según recoge la prensa.

Wally Franklin, del Centro de investigación de Ballenas de la Universidad de Southern Cross, aseguró al rotativo “The Cairns Post” que Migaloo fue vista la semana pasada en la costa norte del estado de Nueva Gales del Sur y se espera que esta semana alcance Queensland.

El mamífero totalmente blanco fue divisado en solitario pese a que hasta ahora siempre había sido avistado viajando acompañada.

Migaloo, cuyo nombre significa “persona blanca (o colega blanco)” en la lengua aborigen de la región de la Gran Barrera de Coral, viaja cada verano a las aguas más frías de la Antártida, y durante el invierno austral vuelve a las aguas cálidas australianas, según los expertos.

Su singularidad ha llevado al las autoridades de Queensland a declarar la ballena bien de interés especial y prohibir acercarse a ella a avionetas, barcas y motos de agua.

Migaloo, la ballena blanca acompañada de otra ballena
Los avistamientos no confirmados de Migaloo son comunes en Australia, y el año pasado aseguraron haber visto a la ballena los habitantes de Innisfail, una población de Queensland.

Sin embargo, la última vez que los científicos pudieron certificar su presencia fue en 2007.

Aquel año, los ecologistas de la organización Sea Shepherd bautizaron como “Operación Migaloo” su primera expedición de acoso a los balleneros japoneses en aguas de la Antártida (Ver: Una de Piratas ).


En esta ocasión, se espera que la famosa ballena albina continúe su viaje hasta el extremo norte de Australia y pase por las costas de Cairns en las próximas dos semanas.

Migaloo es un macho de entre 21 y 23 años, mide 14 metros y pesa alrededor de 35 toneladas. Fue observada por primera vez en 1991 en la bahía de Byron, al este de Australia por donde pasa su ruta migratoria, y se estimó que tenía entre 3 y 5 años de edad.

La primera noticia sobre la existencia de la ballena blanca tuvo lugar en 1991, cuando fue fotografiada en aguas de la costa este de Australia. A juzgar por la documentación disponible, el nombre del primer navegante que avistó al exótico mamífero ha pasado rápidamente al olvido, pero no el del investigador que al año siguiente, atraído, como cientos de aficionados, por la promesa de ver al espléndido animal, se tomó el trabajo de buscarle un nombre tras comprobar que no se trataba de una simple leyenda.

Paul Forestell, jefe de investigación de la Pacific Whale Foundation en Hawai, se puso en contacto con un grupo de aborígenes australianos para saber si atribuían algún significado especial a la ballena albina, y para pedirles, de paso, que le ayudaran a bautizarla. Forestell no iba desencaminado: le dijeron que los especímenes albinos (de cualquier animal) eran considerados representantes del mundo espiritual, y le propusieron un nombre: Migaloo. En aborigen, colega blanco. Y así se la conoce, aunque hay personas que no pueden evitar verla como una encarnación de la ballena literaria por antonomasia, y así la llaman: Moby Dick.