Sus visitas a la infraestructura humana aumentan con la pérdida de hielo marino, no con una mala condición física
Los osos polares son animales sumamente curiosos. Esa curiosidad a menudo los lleva a entrar en contacto con los humanos y puede poner en riesgo a ambas especies.
A medida que el clima ártico se calienta, algunos osos polares pasan más tiempo en tierra firme, lejos de los hábitats de hielo marino de los que dependen para cazar focas.
Debido al estrés nutricional que sufren los osos polares por la pérdida de hielo, algunos se preguntan si se ven obligados a correr más riesgos cerca de los humanos en su búsqueda de alimento, lo que incrementa las interacciones y los conflictos entre osos polares y personas. Sin embargo, hasta ahora, se ha investigado poco sobre esta relación.
"Entre 2011 y 2021, mis colegas investigadores y yo colocamos cámaras trampa en tres campamentos del Parque Nacional Wapusk en Manitoba y, posteriormente, en el cercano Centro de Estudios del Norte de Churchill (CNSC) para observar con qué frecuencia los osos polares visitaban estos lugares en la costa oeste de la Bahía de Hudson", dice Douglas Clark, Profesor Asociado en Dimensiones Humanas del Medio Ambiente y la Sostenibilidad de la Universidad de Saskatchewan.
El proyecto comenzó a petición de Parks Canada, cuando sus campamentos de campo recién construidos en Broad River y Owl River recibieron más visitas de osos de las esperadas. Estos campamentos se habían ubicado lejos de la costa para reducir la probabilidad de encuentros con osos polares, por lo que responder a esta pregunta inmediata se convirtió en una prioridad.
El equipo investigó si la actividad humana, la duración de la temporada sin hielo —o ambas— influían en las visitas de los osos polares. En aproximadamente el 80 % de las visitas, sus fotos mostraban lo suficiente del animal como para poder evaluar su condición corporal utilizando un índice de grasa corporal establecido.
Observaron con sus cámaras 580 visitas de osos, principalmente entre julio y noviembre, época en la que los osos son muy abundantes en la zona. Descubrieron que la presencia humana en los campamentos y en el CNSC no influyó en el número de visitas de osos. Sin embargo, sí tuvo un notable efecto la duración de la temporada sin hielo cada año.
Imagen: Los investigadores afirman que realizar más estudios a largo plazo contribuirá a comprender mejor el comportamiento de los osos polares. (Foto cortesía de Doug Clark)
Todo gira en torno al hielo
La temporada sin hielo puede prolongarse si el hielo marino se rompe antes de lo normal en primavera, se forma más tarde de lo normal en otoño, o ambas cosas. Durante el periodo de estudio, no se observó una tendencia a largo plazo en la duración de la temporada sin hielo, pero sí varió considerablemente de un año a otro. Los investigadores descubrieron que cuanto más tiempo permanecía libre de hielo la parte occidental de la bahía de Hudson en un año, con mayor frecuencia los osos visitaban los lugares de estudio.
Un mal estado físico se considera un indicador de estrés nutricional, y un buen estado físico para sobrevivir al ayuno en tierra es fundamental para la supervivencia del oso polar.
Pero en lugar de recibir visitas de osos más hambrientos y visiblemente más delgados, que era lo que esperaban, descubrieron que cuanto más tiempo pasaban los osos fuera del hielo, más probabilidades había de que todos los osos se acercaran a los lugares de estudio, independientemente de su estado nutricional.
Este resultado fue inesperado, ya que otras investigaciones demuestran que los osos polares con bajo peso tienen más probabilidades de atacar a las personas, lo que se ha interpretado como que esos osos en particular correrían más riesgos para encontrar comida y, por lo tanto, tendrían más probabilidades de acercarse a las personas o de cazarlas.
Imagen: A medida que el clima ártico se calienta, algunos osos polares pasan más tiempo en tierra firme, lejos de los hábitats de hielo marino de los que dependen para cazar focas. (Foto cortesía de Doug Clark. Universidad de Saskatchewan)
En cambio, lo que observaron los científicos es que la condición física podría desempeñar un papel diferente. En lugar de influir en que los osos busquen la interacción con los humanos, la condición física podría influir en si se intensifican las interacciones entre personas y osos polares.
En otras palabras, si los osos polares ya están cerca de personas, un oso delgado podría tener más probabilidades de intentar obtener agresivamente fuentes de alimento humanas, o incluso de cazar personas, que un oso con menos estrés nutricional.
También les sorprendió no ver en sus fotos muchos osos jóvenes solitarios. Otros estudios también han demostrado que suelen ser los que tienen más probabilidades de entrar en conflicto con los humanos.
Estas observaciones, sin embargo, coinciden con otras investigaciones sobre esta subpoblación. A medida que la temporada sin hielo se ha alargado en promedio en la parte occidental de la bahía de Hudson, la producción y supervivencia de osos jóvenes ha disminuido. Por lo tanto, estos resultados inesperados probablemente se deban a que, sencillamente, no había muchos osos jóvenes en la población durante el estudio.
Observaciones científicas e indígenas
Los hallazgos sugieren que la pérdida de hielo marino probablemente no conlleva un aumento de las interacciones con los humanos simplemente porque los osos polares estén más delgados o tengan más hambre, por lo que se necesita comprender mejor qué puede provocar que las interacciones se agraven y se conviertan en ataques.
Imagen: Un oso polar camina por una carretera en Churchill, Manitoba. THE CANADIAN PRESS/Jonathan Hayward
¿Qué implica esto para los enfoques actuales de reducción del riesgo de conflictos entre osos polares y humanos? Retomando la pregunta original de Parques de Canadá, parece que la probabilidad de que los osos visiten sus campamentos no se ve afectada por nada que esté bajo el control humano, pero sí lo están las consecuencias de cualquier visita de osos que se produzca.
Lo que se ha descubierto también podría ayudar a explicar por qué han diferido las explicaciones científicas y las observaciones de los pueblos indígenas y locales sobre las interacciones entre osos polares y humanos. La literatura científica ha sostenido durante mucho tiempo que la mala condición física impulsa a los osos polares a adentrarse en las comunidades del norte.
Sin embargo, las observaciones documentadas de esas mismas comunidades indican que los osos que llegan a ellas no necesariamente se encuentran en peores condiciones de lo que cabría esperar.
Estos hallazgos coinciden más estrechamente con las observaciones indígenas, lo que pone de relieve cómo las suposiciones no comprobadas pueden, a través de la repetición en la literatura científica, consolidarse hasta convertirse en sabiduría aceptada.
La investigación ha sido publicada en la revista Arctic Science: Polar bear visits to human infrastructure increase with sea ice loss, not poor body condition














