updated 12:27 AM CET, Dec 9, 2016

Nuevo crustáceo encontrado en los huesos de una ballena

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Jaera tyleri en los huesos de una ballena

El Jaera tyleri es un isópodo con apariencia de un diminuto piojo

Se ha descubierto una nueva especie de crustáceo parecido a un piojo que vive en los huesos de una ballena muerta en el fondo del Océano Austral cerca de la Antártida.

Investigadores británicos utilizando un vehículo operado por control remoto (ROV) para explorar el fondo marino profundo tropezaron con el esqueleto de una ballena minke. Salpicando los huesos había diminutos animales que se asemejan a los piojos de la madera, sólo que más pequeños, descubrieron los investigadores.

Los huesos "estaban absolutamente cubiertos de estas pequeñas criaturas - había de 500 a 6.000 ejemplares por metro cuadrado". Dijo en un comunicado Katrin Linse, investigadora del British Antarctic Survey, que dirigió el estudio.

Los científicos en la superficie del mar a bordo del RRS James Cook visualizaron los huesos y las criaturas a través de un video en vivo desde el ROV, y usaron el brazo robótico del ROV para recoger algunos de los huesos y subirlos a la nave.

Las pruebas genéticas demostraron que estas criaturas, que miden alrededor de 0,15 pulgadas (3,7 milímetros) de largo, representan una nueva especie con parientes cercanos que viven muy lejos, en las aguas poco profundas del Mar del Norte cerca del noroeste de Europa. La criatura, un tipo de crustáceo conocido como un isópodo, ha sido nombrada Jaera tyleri.

huesos de un ballena en la Antártida

Jaera tyleri

En el momento del descubrimiento, el equipo de investigación estaba buscando fuentes hidrotermales conocidas como fumarolas negras, donde se expulsa el agua sobrecalentada rica en minerales desde el fondo del mar. Encontrar los restos de una ballena, conocido como una caída de ballena, es raro.

"Nunca se podría esperar encontrar una caída de ballena a propósito - sería como buscar una aguja en un pajar", dijo Linse en un comunicado. "Nos dio una rara oportunidad de ver la ecología de estos hábitats únicos, y que tipo de especies se asientan en ellos".

De hecho, el año pasado, en mayo, los científicos informaron de la primera caída de ballena conocida de la Antártida. Un equipo encontró los huesos de una ballena minke cubiertos de un tesoro de formas de vida, que van desde caracoles de mar, isópodos hasta gusanos.

Cuando las ballenas minke mueren, se hunden hasta el fondo del mar, donde proporcionan escondites y nutrientes para la vida marina. Aunque su carne se descompone y desaparece poco después, los huesos de ballena puede durar hasta 100 años, proporcionando hábitat y alimento para diversas formas de vida, incluyendo bacterias, gusanos zombies sin ojos ni boca, anémonas de mar y otras criaturas extrañas.

Los científicos encontraron al J. tyleri en las rocas cercanas y el fondo del mar, pero no pudieron encontrar a ninguna criatura en cualquier otro lugar, sino en los huesos.