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cocodrilo comiendo una mantaraya

Varios surfistas también han sido atacados por cocodrilos en Costa Rica

Ah, un paseo junto a la playa con la arena entre los pies en unas vacaciones tropicales... la configuración perfecta para ver entre las olas una saga de dientes y garras (énfasis en los dientes), ¿no te cuadra?

El turista Joshua Ten Brink caminaba la semana pasada por la playa de Tambor en la costa del Pacífico de Costa Rica cuando vio lo que inicialmente supuso era basura a la deriva.

Como resulta, esta fue una de esas situaciones clásicas de cocodrilo 'That-log's-a-freakin'. Un cocodrilo americano, para ser exactos, disfrutando de una comida de raya frente a la playa. Brink logró capturar vídeo e imágenes del festín de pescado del reptil, tragando de manera dramática en medio de las olas que se estrellaban.

Llegar a ver algo como esto es bastante afortunado, pero el fenómeno en sí no es extraño. Los cocodrilos americanos se introducen habitualmente en las aguas costeras, estando tan cómodos con los hábitats salobres y la ocasional navegación marítima como su primo un poco más grande, el cocodrilo del Indo-Pacífico (o de agua salada).

De hecho, los cocodrilos americanos que cruzan el océano en Costa Rica se han ganado una reputación desagradable: desde 2013 varios surfistas han sido atacados por cocodrilos en la popular playa de Tamarindo, que se encuentra en la costa noroeste de la Península de Nicoya (la playa de Tambor está en la orilla del sudeste). El más reciente de estos incidentes se produjo en julio de 2016, cuando un surfista estadounidense sufrió un grave ataque. En octubre pasado los cocodrilos aparecieron más de una vez durante un torneo de surf, el Essential Costa Rica Open, en Esterillos Este.

Sin embargo, la mayoría de los cocodrilos que rondan la salmuera no persiguen a la gente. Tanto los cocodrilos del Indo-Pacífico como los americanos consumen gran cantidad de presas marinas cuando se alimentan en estuarios, bahías y campos de caza en la costa - y las rayas (a pesar de sus pinchos) son un bocado apetecible. Los cocodrilos americanos, aunque mucho menos resistentes al agua salada que los cocodrilos de agua salada, también las comen.

Por cierto, esta es la segunda vez que la gente ha echado este mes una mirada cercana a un gran depredador hambriento de rayas: un tiburón blanco de más de 4 metros de largo con una herida de hélice en el lomo atrajo hace poco la atención de los espectadores cuando parecía quedarse atrapado en aguas poco profundas mientras buscaba rayas en el Mar de Cortez.

Etiquetas: CocodriloDevorarRayaPlayaCosta Rica
 
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