Científicos profundizan en el papel del esquivo pez en la red alimentaria
Investigadores del Instituto Oceanográfico Woods Hole (WHOI) han demostrado que los grandes tiburones pueden pasar horas en las profundidades de la zona mesopelágica de los océanos, que se encuentra entre 200 y 1.000 metros (650 y 3.300 pies) bajo la superficie.
Esta región alberga más biomasa que cualquier otra capa del océano, pero la mayoría de sus habitantes son demasiado pequeños para servir de alimento a grandes depredadores. Entonces, ¿Por qué pasan tanto tiempo allí?
Un nuevo estudio destaca el importante papel que desempeñan los depredadores de tamaño mediano, como la palometa (también conocida como japuta, pejetostón, chapaputa, chiputa, cangullo, peje volador o castañeta de aleta longa - Taractichthys longipinnis) al unir las capas superiores e inferiores de la red alimentaria oceánica.
Hasta ahora, los científicos no tenían suficientes datos sobre cómo se mueve este pez (y especies similares), lo que dificulta comprender su comportamiento y papel en el ecosistema. En este estudio, los investigadores utilizaron etiquetas de seguimiento basadas en satélite para seguir los movimientos de la palometa, algo que antes era difícil de hacer con peces de aguas profundas.
"Los datos muestran que las palometas de gran tamaño son residentes permanentes de la zona crepuscular del océano y siguen el patrón de migración diaria.Esto significa que permanecen en las profundidades durante el día y llegan a aguas menos profundas para alimentarse por la noche", dijo Martín Arostegui, autor principal del estudio e investigador asociado en el WHOI.
Imagen: Taractichthys longipinnis
"Dado que estas especies pasan la mayor parte de su vida en movimiento y en lugares de difícil acceso, no nos habría sido posible marcar en el mar suficientes ejemplares en tan solo unos días. Por ello, colaboramos con un pescador de palangre comercial, el capitán Danny Mears, quien realizó esa labor como parte de nuestro equipo de investigación".
"Las palometas son tan diferentes de los atunes y peces espada que solemos capturar, que nos fascinan cada vez que aparecen en nuestro equipo", dijo Mears. "Mi equipo y yo estábamos entusiasmados por la oportunidad de colaborar con el marcaje satelital para este estudio. Ha sido muy gratificante ver los datos".
Esta nueva investigación también proporciona información sobre cómo afecta la claridad del agua los patrones migratorios de las palometas de gran tamaño. Cuando los peces se trasladaron del Mar de la Pendiente a las aguas más claras del Mar de los Sargazos, su comportamiento cambió notablemente. Esto indica que la claridad del agua influye en la profundidad que ocupan estos peces, lo que podría afectar las redes alimentarias al cambiar las presas a las que se dirigen y su susceptibilidad a depredadores como los grandes tiburones.
"Siempre hablamos de la capa mesopelágica como si fuera un gigantesco buffet para grandes depredadores, pero hemos estado pasando por alto las especies que están en el medio", dijo el biólogo del WHOI Camrin Braun, autor principal del estudio e investigador principal del Grupo de Depredadores Marinos del WHOI.
"Estos peces mesopelágicos realizan la ardua tarea de conectar las profundidades oceánicas con la red trófica superficial. Si no los entendemos, básicamente estamos intentando resolver un rompecabezas sin las piezas centrales".
El estudio se ha publicado en Marine Ecology Progress Series: Movement ecology of a deep-pelagic mesopredator, the bigscale pomfret: implications for pelagic food web connectivity and fishery susceptibility












