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Dos anfípodos carroñeros se distribuyen a mayor distancia y profundidad de lo que se creía

Anfípodo Hirondellea dubia
Anfípodo Hirondellea dubia, procedente de 7.000 m de profundidad, infectado por un nematodo parásito que ocupa gran parte de la cavidad corporal. El anfípodo mide aproximadamente 1,5 cm de largo. Expedición HADES (Estudios de Ecosistemas Hadales) a la Dorsal de Kermadec 2014

Crecen al alimentarse de madera hundida, incluso de restos de naufragios

Según un nuevo estudio, se ha descubierto que dos especies de anfípodos de aguas profundas viven en ambos hemisferios y comparten características, lo que amplía nuestra comprensión de la biodiversidad y los procesos evolutivos que dan forma a los ecosistemas de aguas profundas.

La Dra. Paige Maroni y el Profesor Alan Jamieson, de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Australia Occidental, fueron coautores del estudio.

"Nuestro conocimiento de la biodiversidad y la biogeografía de las profundidades marinas es limitado debido a las restricciones logísticas, tecnológicas y financieras asociadas con la exploración de estos extremos y remotos hábitats", dijo la Dra. Maroni.

El estudio investigó las especies de anfípodos de aguas profundas Hirondellea gigas y Hirondellea dubia, conocidas por su amplia distribución geográfica y su notable rango de profundidad. Se secuenció y analizó el ADN de especímenes procedentes de 26 zonas abisales y hadales de todo el mundo, a profundidades que oscilan entre los 2.500 y los 10.929 metros.

muestras de anfípodos HirondelleaImagen derecha: Sitios de muestreo de todos los especímenes de Hirondellea gigas y Hirondellea dubia secuenciados incluidos en este estudio, coloreados según la población. Crédito: Marine Biology (2026). DOI: 10.1007/s00227-026-04809-6

"Descubrimos que la distribución geográfica conocida de ambas especies era mayor de lo que se creía y que compartían características en ambos hemisferios", declaró la Dra. Maroni. "Hirondellea gigas era conocida principalmente como una especie del hemisferio norte, pero ahora sabemos que también se encuentra en el hemisferio sur y comparte características con Hirondellea dubia".

El estudio también confirmó los límites de varias especies que no habían sido descritas ni nombradas formalmente dentro del género Hirondellea.

"Estos hallazgos representan un importante paso adelante en la comprensión de la biodiversidad y los procesos evolutivos que dan forma a los ecosistemas de aguas profundas", dijo la Dra. Maroni.

"Hemos puesto de relieve las complejas estructuras poblacionales que existen dentro de las zonas hadales y hemos demostrado lo difícil que resulta generalizar sobre especies estrechamente relacionadas que viven en estos entornos".

"Esto subraya la urgente necesidad de continuar la investigación en esta desafiante pero de vital importancia frontera".

Las enzimas digestivas especiales de Hirondellea gigas

Durante un largo periodo resultó poco claro como Hirondellea gigas podía sobrevivir y alcanzar tamaños tan considerables en un ambiente con tan poco alimento disponible.

Hirondellea gigas

Imagen: Un ejemplar de Hirondellea gigas recolectado a una profundidad de 35.820 pies en el Abismo Challenger de la Fosa de las Marianas. Fotografía cortesía de JAMSTEC.

En 1998 el submarino robot Kaiko descendió al abismo Challenger y capturó más de cien individuos de esta especie,​ lo que le permitió a un grupo de investigadores japoneses reportar que este crustáceo hace uso de unos tipos muy especiales de celulasas y hemicelulasas como enzimas digestivas, lo que les permite alimentarse de los restos de madera y vegetales que alcanzan esas zonas abisales.

Las enzimas descubiertas en H. gigas son especiales primero porque no parecen ser producidas por bacterias, sino directamente por el crustáceo, lo que lo convertiría en un caso único en el reino animal; y segundo porque estas enzimas son capaces de obtener glucosa directamente desde aserrín de madera, celulosa microcristalina y carboximetil celulosa, lo que sugiere un mecanismo totalmente diferente a los exhibidos por las celulasas hasta ahora conocidas.

Estas enzimas podrían tener una gran importancia tecnológica y económica, al permitir obtener glucosa y etanol, directamente desde restos vegetales.

El estudio se ha publicado en Marine Biology: Biogeography and phylogeny of two deep-sea amphipod species: Hirondellea gigas and Hirondellea dubia (Crustacea: malacostraca: Amphipoda)

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