updated 1:39 PM CEST, Sep 28, 2016

El pez víbora, sus afilados dientes empalan a sus presas

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Pez víbora (Chauliodus sloani)

Es conocido por su dimorfismo sexual, ya que los ejemplares capturados están raramente sexuados

El pez víbora es uno de los peces más raros que podemos encontrar en las profundidades del mar. También es una de las especies más populares y conocidas. Conocido científicamente como Chauliodus sloani, es uno de los depredadores más feroces de las profundidades.

Este pez puede ser fácilmente reconocido por su gran boca y afilados dientes como colmillos. De hecho, estos colmillos son tan grandes que no caben dentro de la boca. En cambio, se curvan de nuevo muy cerca de los ojos del pez. El pez víbora se piensa utiliza estos afilados dientes para empalar a sus víctimas al nadar hacia ellos a altas velocidades.

Pez víbora (Chauliodus sloani)

La primera vértebra, justo detrás de la cabeza, está diseñada para actuar en realidad como un amortiguador. Esta criatura de aspecto temible tiene una larga espina dorsal inclinada con un fotóforo, un órgano que produce luz. El pez víbora utiliza este órgano de luz para atraer a sus presas a través de un proceso conocido como bioluminiscencia. Su luz, al parpadear y apagarse, puede ser utilizada como un señuelo para atraer a los peces más pequeños.

A pesar de su feroz aspecto, el pez víbora es un animal relativamente pequeño, con un crecimiento de alrededor de 11 o 12 pulgadas (30 centímetros) de longitud. Por lo general, es de color azul oscuro plateado, pero su coloración puede variar del verde plata al negro.

Aunque el principal órgano de luz está situado en el extremo de la alargada aleta dorsal, también hay varios fotóforos ubicados a todo lo largo del costado del pez. Estos pueden ayudarle a camuflarse de los depredadores que acechan. Estas luces en su parte inferior parecen mezclarse con la luz muy tenue filtrada desde arriba. También pueden servir para atraer a sus presas y comunicarse con sus potenciales compañeros o rivales.

Los inusualmente grandes dientes del pez víbora le ayudan a agarrar a su presa mientras que caza en la oscuridad. Se ha observado al pez víbora colgando inmóvil en el agua, agitando su señuelo sobre su cabeza como una caña de pescar para atraer a sus presas.

cabeza del pez víbora (Chauliodus sloani)

Tienen un cráneo con bisagras, que puede girar para tragar presas inusualmente grandes. También tienen un gran estómago que le permite abastecerse de alimentos siempre que sean abundantes. La alimentación del pez víbora consta principalmente de crustáceos y pequeños peces.

Al igual que muchas criaturas de aguas profundas, se sabe que migran verticalmente a lo largo del día. Durante las horas del día por lo general se encuentran en aguas profundas hasta 5.000 pies (1.500 metros). Por la noche viajan hasta aguas menos profundas en profundidades de menos de 2.000 pies (600 metros) donde es más abundante la comida.

El pez víbra tienen una tasa metabólica basal muy baja, lo que significa que pueden pasar días sin comer. Esta adaptación es probablemente el resultado del escaso alimento en el mar profundo. Es conocido por ser presa de tiburones y algunas especies de delfines.

Debido a las profundidades extremas en las que se encuentra se sabe muy poco sobre los hábitos reproductivos del pez víbora. Se cree que son reproductores externos, lo que significa que la hembra libera los huevos en el agua para ser fertilizados. El desove se produce probablemente durante todo el año, aunque se ha descubierto que el número de larvas jóvenes es más alto entre enero y marzo. Estas larvas cuando salen del cascarón tienen aproximadamente seis milímetros de largo (aproximadamente un cuarto de pulgada). Tienen que valerse por sí mismas hasta que puedan alcanzar la madurez. No se sabe mucho acerca de la vida útil del pez víbora, pero la mayoría de los investigadores creen que viven entre 15 y 30 años. En cautiverio, rara vez viven más que unas pocas horas.

El pez víbora se encuentran en aguas tropicales y templadas de todo el mundo a profundidades de hasta 9.000 pies (2.800 metros). Rara vez son vistos por los seres humanos, aunque a veces aparecen especímenes en las capturas de los arrastreros de aguas profundas. Estas capturas ocasionales ofrecen a los científicos una oportunidad única para estudiar este animal difícil de observar. Debido a que viven en esas aguas profundas, se cree que la actividad humana tiene muy poco impacto en sus poblaciones.

Imágenes cortesía de Danté Fenolio