Tiburones grises roban la comida a tiburones punta blanca (vídeo)

tiburón gris de arrecife (Carcharhinus amblyrhynchos)

Primera evidencia de cleptoparasitismo en tiburones

No hay honor entre los ladrones ni tampoco entre los tiburones ladrones, según una nueva investigación. En las cálidas aguas de la Polinesia Francesa, se ha visto a bandas de cientos de tiburones grises de arrecife robando la presa ganada con tanto esfuerzo a tiburones de arrecife de punta blanca, en algunos casos, directamente de sus bocas.

El nuevo estudio, con un vídeo que lo acompaña, es el primero en mostrar que una especie de tiburones habitualmente "gorronea" comida de otra especie de tiburón.

Obtener las imágenes no fue fácil, dice Johann Mourier, ecólogo del comportamiento del Instituto Francés de Investigación para el Desarrollo y uno de los coautores del nuevo estudio. Formó parte de una expedición que visitó las islas todos los años desde 2014 hasta 2018, y realizó innumerables inmersiones nocturnas cerca del paso sur del Atolón Fakarava, un arrecife de coral rectangular que encierra una pequeña laguna. El arrecife, que forma parte del santuario de tiburones más grande del mundo, está habitado por un banco de 900 tiburones de arrecife que se dan un festín todas las noches con meros, peces loro y peces unicornio.

"Es asombroso, al principio, daba un poco de miedo", dice Mourier. Los científicos se encontraban a menudo en medio de la refriega de caza: en un momento dado, un gran tiburón martillo de 4 metros de largo atravesó al equipo de buceo mientras perseguía tiburones grises. Y cuando los grises capturaban una presa que no podían tragar de inmediato, a menudo se lanzaban en tirabuzón hacia la superficie en un esfuerzo por terminar su comida, mientras los perseguían los oportunistas ladrones.

"A veces [los tiburones] vienen directamente hacia ti", agrega Mourier. Pero los peces nunca mordieron a los investigadores y solo ocasionalmente chocaron con ellos.

Para comprender mejor la acción ultrarrápida, el equipo realizó grabaciones con cámaras de alta velocidad. Cuando los investigadores ralentizaron el metraje, se hizo evidente el ritual de caza. Mientras 50 tiburones de arrecife de punta blanca (Triaenodon obesus) usaban sus pequeños hocicos para encontrar peces dormidos y escondidos en los rincones y grietas del arrecife, cerca de 700 tiburones grises de arrecife (Carcharhinus amblyrhynchos) esperaban cerca. Los grises, que pasan gran parte de su tiempo cazando en las aguas abiertas del Indo-Pacífico, son demasiado grandes, y demasiado lentos, para atrapar de esta manera peces del arrecife.

Pero cada vez que un punta blanca tenía problemas con su presa, los tiburones grises entraban en acción. Las cámaras los filmaron robando peces a los punta blanca al menos 11 veces. A veces sacaban peces, o trozos de peces, directamente de la boca de los tiburones punta blanca cuando los tiburones más pequeños no eran lo suficientemente rápidos para tragar.

tiburón gris roba una presa

Imagen: Un tiburón de arrecife de punta blanca busca alimento dentro de las grietas de los corales y saca un mero camuflado (a), que es capturado por un tiburón gris de arrecife que estaba cerca del tiburón de arrecife de punta blanca (b).

El profesor asociado Charlie Huveneers de la Universidad de Flinders dice: “Descubrimos que el éxito del tiburón gris de arrecife en la caza de presas ocultas aumentó del 41% cuando estaba solo, al 65% cuando cazaba junto a los tiburones de arrecife de punta blanca. Al asociarse con los tiburones de arrecife de punta blanca, los tiburones grises de arrecife pudieron acceder a los peces escondidos en las grietas del arrecife, a los que normalmente no podrían llegar".

"Esta relación oportunista revela una nueva faceta de las estrategias de caza de tiburones y sugiere que el éxito de la caza del tiburón gris de arrecife se amplifica al explotar las fortalezas de otra especie".

Pero los científicos no saben qué tan frecuente es esta técnica de caza, ya que nunca antes había sido observada por un estudio científico. Pero probablemente sea común, dice Mourier, debido a la naturaleza oportunista de los tiburones.

La investigación muestra cuánto aún podemos aprender sobre el comportamiento animal a través de la observación directa, dice Grace Casselberry, un candidato a doctorado en ciencia y tecnología marinas en la Universidad de Massachusetts, Amherst, que no participó en el estudio. "Los estudios de historia natural", dice, "siguen siendo una valiosa herramienta para los ecólogos".

La investigación se publicó en línea en Ecology: "Heterospecific foraging associations between reef‐associated sharks: first evidence of kleptoparasitism in sharks".

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