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Los mares no han conocido marino tan intrépido. Ni el Sandokán de Salgari, ni el Lord Jim de Conrad ni el capitán Jack Aubrey de Master and Commander, de Patrick O'Brian, resisten la comparación con las hazañas del marino Blas de Lezo y Olavarrieta. Había nacido para luchar como otros nacen para escaquearse, era un guerrero nato y su vida, desde el principio al fin, fue una batalla.