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El sector pesquero español ha defendido hoy en la Representación Permanente de España ante la Unión Europea (REPER) la sostenibilidad y las buenas prácticas de la pesca de tiburón por parte de nuestro país, así como del estricto cumplimiento de la normativa que regula esta pesquería, tanto nacional como internacionalmente. El sector ha realizado esta defensa en un taller organizado por la REPER, en Bruselas, sobre la conservación y gestión de las especies de tiburones y en el que también han participado como ponentes representantes de la FAO, la Comisión Europea, la Secretaría General de Pesca, el IEO y WWF.

Según Javier Garat, secretario general de Cepesca, que ha participado en la reunión, “existe un gran desconocimiento por parte de la sociedad, de los gobiernos de muchos países de la UE y de miembros del Parlamento Europeo sobre la realidad de la pesca de tiburones. Por ello –prosigue Garat--, es importante conocer cuatro puntos fundamentales sobre esta pesquería: que los tiburones son una importante fuente de proteínas para muchos países, que la gestión pesquera basada en la evaluación de cada una de las especies es esencial para conseguir la conservación y el uso sostenible de las mismas, que las especies vulnerables y en peligro ya están protegidas y que las Organizaciones Regionales de Pesca son los organismos clave para su gestión”.

Según ha expuesto Garat en este taller, la flota palangrera de superficie española está compuesta por 209 buques, de los cuales, alrededor de 170 han pescado especies de tiburones en el último año. En 2017, esta flota desembarcó unas capturas totales de tiburón de 55.229 toneladas. De éstas, el 88,5 % del peso desembarcado fue de tintorera o tiburón azul (Prionace glauca) y el 9,47% del total del peso de la especie marrajo dientuso (Ixurus oxirhinchus), suponiendo ambas un 97,7 % en peso vivo referido a las capturas realizadas.

La flota española pesca estas especies en los océanos Atlántico, Índico y Pacífico, desde cuyos puertos, los tiburones son transportados a Vigo donde son procesados. España comercializa las capturas, además de en nuestro país, en Latinoamérica, UE, Ucrania y Rusia y las aletas son enviadas, fundamentalmente, a Hong Kong, Japón, China y California (Estados Unidos).

Garat también ha explicado que hay cerca de 500 especies diferentes de tiburones, algunas de las cuales son vulnerables, tales como el tiburón oceánico, tiburones martillo, tiburón zorro o el tiburón blanco, y que, consecuentemente, están protegidas, por lo que su pesca está prohibida. Además, algunas de ellas están incluidas en el apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES), por lo que su comercio internacional está regulado.

Javier Garat ha resaltado que del tiburón se aprovecha prácticamente todo, ya que al margen de como alimento, la piel es usada para artículos de cuero y producción de gelatina; las espinas para la producción de cosméticos, suministros médicos o como fertilizante nitrogenado; los dientes para fabricación de accesorios, y las vísceras como escualeno para producir aceites lubricantes.

Durante su exposición, el sector, representado también por Edelmiro Ulloa, gerente adjunto de la Cooperativa de Armadores de Vigo (ARVI), y Sergio López, director gerente de la Organización de Productores de Lugo (OPP LUGO), hizo especial hincapié en que la pesca del tiburón se desarrolla dentro del marco de las normativas que estipulan las ORP (Organizaciones Regionales de Pesca), tales como ICCAT, IOTC, IATTC y WCPFP, con competencias sobre esta especie en los diferentes océanos y que además la pesquería está sujeta a los correspondientes Reglamentos de la UE y la propia normativa española.

Esta última normativa regula, entre otros, el censo cerrado de buques que pueden pescar, las zonas de pesca y características técnicas del arte, los permisos de pesca temporales, las condiciones de flete, las condiciones para la aceptación de licencias en terceros países, el control permanente a través de VMS (Vessel Monitoring System) y del Diario Electrónico de a Bordo (DEA) y las medidas para mitigar las capturas accesorias de aves marinas y tortugas. En este sentido, ha destacado la estrecha colaboración del sector con los científicos desde los años 1990, aportando los datos relevantes para sus evaluaciones y llevándolos a bordo como observadores.

Durante su exposición, el sector también ha analizado los problemas y las amenazas a las que se enfrentan la pesca, el procesamiento y la comercialización de los tiburones. Entre ellos, se encuentra el ataque indiscriminado de varias organizaciones ecologistas, el veto al transporte aéreo y marítimo de algunas compañías, la intención de incluir injustificadamente en CITES a alguna de las especies que capturan ambas flotas, la poca aportación de datos científicos por parte de las flotas de algunos países y la pesca ilegal.

Por último, el secretario general de Cepesca hizo hincapié en el alto valor nutritivo del tiburón. De hecho, este pescado aporta hasta ocho vitaminas diferentes. Especies como el marrajo, el cazón y la tintorera ofrecen una significativa cantidad de vitaminas B, que ayudan a la formación de glóbulos rojos, a la obtención de energía y a mantener la piel en buen estado, entre otros beneficios. Aunque su aporte vitamínico más importante se da con su alta concentración de vitamina A, que favorece la buena visión y ayuda al mantenimiento de gran cantidad de tejidos; y vitamina E, vital para el sistema inmunológico y que también favorece la fertilidad. Además, al tratarse de una carne sin espinas y con una baja cantidad de grasas, los platos elaborados con tiburones también son muy recomendados para los niños y las personas con problemas digestivos.

Al finalizar el taller, los representantes de la pesca española ofrecieron a los asistentes una degustación de tintotera y de marrajo dientuso enviado directamente desde Galicia.