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Para festejar la entrada del estío, tradicionalmente los alicantinos acudían a cenar al campo el 23 de junio: comían productos típicos y cuando llegaba la medianoche encendían fogatas, bailaban a su alrededor, lanzaban cohetes y se bañaban en el mar. Esta costumbre se mantuvo con el tiempo y en 1928 se constituyó de manera formal como las fiestas de Hogueras de San Juan. Durante varios días, Alicante celebra este grandioso homenaje al fuego, en el que los protagonistas principales son auténticas obras de arte efímero: las “hogueras”, las enormes figuras de cartón y madera que se queman en la noche de San Juan.