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El silencio que sólo otorgan las profundidades marinas se ve interrumpido por el perfecto aleteo y coordinación de aquellos que viven prácticamente en las entrañas del mar. Impresiona verles actuar. Siguen un ritual de preparación vital para desenvolverse en un medio indómito, que encierra múltiples peligros. Compresor, botellas, ordenador en su muñeca para controlar el tiempo de inmersión, traje de neopreno, húmedo o seco según la temperatura del agua -pueden soportar hasta cincuenta grados bajo cero-.