1

La creación de áreas marinas protegidas persigue la conservación de los hábitats marinos y sus comunidades biológicas. Estas figuras de protección son consideradas una de las herramientas más potentes para la conservación y regeneración de nuestros mares. Sin embargo, aunque su efectividad en este sentido es indiscutible, estas reservas no escapan a los efectos derivados del cambio global.