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La regla de oro es mantenerse a una distancia el doble de la altura del hielo sobre el agua. Pero este es un gran
evento de parto y la otra regla de oro entra en acción: el motor del barco está al ralentí...













Para estas olas, la respuesta correcta es dar la vuelta y huir. Regularmente las marejadas se solventan navegado de frente, pero estas proyecciones ("Seiche" es el término real) se disipan rápidamente, ya que irradian hacia fuera desde un punto central. Lo peor de todo es que desde tan cerca no puedes correr más rápido, y cuando por fin te atrapan son pequeñas.