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Decenas de ejemplares de ballena franca austral viajan miles de kilómetros, desde las gélidas aguas antárticas, para aparearse y tener a sus crías en Península Valdés, sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999 y considerado el mejor lugar del mundo para el avistaje de estos cetáceos.

Además de las televisión local, las imágenes se pudieron ver en todo el mundo a través de la web www.ballenas2015.com. La transmisión fue realizada a través de tres cámaras e incluyó imágenes aéreas tomadas con drones, que sobrevolaron el área.