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Cada vez que una ola del mar rompe en la costa, se generan pequeñas ondas sísmicas. La suma de todas las de los océanos –junto a otros factores como la lluvia, el viento o incluso la ruidosa actividad humana– produce un ‘ruido sísmico ambiental’. Este zumbido colectivo de la Tierra es imperceptible para el oído humano pero se puede registrar con sensores.