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Los seres humanos no son los únicos que nadan en las playas valencianas en verano. Los homínidos comparten agua con bichos tóxicos de cuerpo gelatinoso y la capacidad de amargarle a uno el asueto. Y es que con la llegada de esta última ola de calor -con temperaturas que rozan los 40 grados- llegan también las medusas y con ellas, las visitas a las postas de la Cruz Roja en busca del alivio de la pomada.