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La superficie del océano glacial Ártico podría ser el origen de emanaciones de metano, un importante gas de efecto invernadero, según un estudio realizado por expertos en clima.



En numerosos vuelos, los investigadores midieron las concentraciones atmosféricas de metano en esa región hasta los 82 grados de latitud Norte y constataron concentraciones de metano próximas a la superficie del océano, en especial donde aparecían enormes témpanos de hielo.