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Pescar un pez espada no es cosa de todos los días, menos cuando la presa es capturada en el medio del mar por un inmenso tiburón.

Eso les pasó a cuatro amigos que saltaban de alegría por haber pescado a un pez espada, pero vieron frustrada su hazaña cuando un escualo se quedó con la pesca del día.

A pesar del esfuerzo del pescador por mantener firme la caña para no dejar escapar a la presa, poco pudo hacer ante la ferocidad del tiburón que sólo les dejó un pedazo de la presa para disfrutar.